Unicos e indivisibles. Así somos, sin opción a ser distintos en los ámbitos de la vida. Somos reflejos de una personalidad, de una sola manera de ser que nos acompañará en nuestra vida, mostrando a los demás nuestra esencia, en cada decisión que tomamos y en cada camino que elegimos. Erramos, sin lugar a dudas, aprendiendo así, que decisión no debemos volver a tomar, o sí, porque quizás, la próxima vez, tendremos que ponernos en la misma disyuntiva pero distinta situación modificando por tanto, la decisión a tomar. Pequeño cambios, adaptaciones a una vida que nos enfrenta a continuas batallas, en lo que lo importante no es cuantas veces caes, sino como te levantas. Así se conforma el carácter, ese pequeño detalle que te diferencia de los demás, y depende de los valores en los que te bases, serás una u otra persona, porque a fin de cuentas, lo que importa es que clase de persona eres, buena o mala, porque esa será la cara que muestres en todos los ámbitos de la vida.