Un plan, algo premeditado transformado en algo fortuito. Un laberinto de acciones, del que tu eres el arquitecto, creando los giros, los cruces y los caminos necesarios para que aquello para lo que se ideó pueda suceder. No queda nada al azar aunque al final será este a quién se culpe de lo ocurrido. Casualidades intencionadas, que llevan al otro justo donde tú querías. Un plan maestro que da todas las respuestas a todas las preguntas que también tú creaste. Es la manera de actúar del Universo y la nuestra. Dar sentido a lo que no tiene, haciéndonos creer que la casualidad es la responsable y dando un halo de misterio a hechos que salieron de nuestras manos. Tal vez lo leas con recelo y te precuntes si es o no es así. Tal vez estés o no estes de acuerdo, pero hasta este relato, es una «casualidad llena de intenciones…»