Fue con Vetusta Morla que inicié el viaje. Su canción Copenhague me arrastró a la espiral de la música indie y me arrancó de cuajo de la música cansina que hasta entonces escuchaba. Lo reconozco. Era mucho de pop, sobre todo de joven, aunque también he decir, que la música de antaño, me parece mejor que la de ahora, pero ya sabéis que la música como casi todo en este mundo, es cuestión de gustos. Pero llegó un momento en el que mis gustos comenzaron a cambiar y busqué con ahínco otros sonidos que me llenaran, que me gustaran, y navegué entonces por el heavy, por el rock y pop inglés, el punk, y otros estilos que terminaran por engancharme. Pasaba temporadas escuchando algo que me parecía nuevo pero que con el tiempo me hartaba y no llenaba mi vacío musical. Llegaron entonces ellos (Vetusta), y a través de su estilo, un nuevo universo musical. La sonrisa de Julia, Second, Lori Meyers, fueron los primeros en componer un catálogo que rápidamente se fue rellenando con otros artistas y grupos, y que aun hoy, sigue creciendo. Izal, Full, Shinova, León Benavente. Un abanico de sonidos nuevos que me tocaron el alma y que alimentaron las ganas de conciertos y festivales. La música toma vida en cada uno de ellos, y entiendes entonces la magnitud de lo que escuchas. Y entre estos grupos nuevos, apareció Viva Suecia, con su sonido lento pero potente, sostenido en unas guitarras irregulares, estruendosas, habladoras, inolvidables, que ahogaban hasta la misma voz del cantante, al que había que poner mucha atención para aprenderse sus letras; una batería atronadora, manteniendo un duelo constante con las guitarras, pero marcando el ritmo sin que nadie le hiciera sombra. Sonido y letras diferentes, con un directo para hacerte sudar y no olvidar. Algo diferente, con personalidad propia, con temas inolvidables, muchos de ellos himnos del indie. Y uno de ellos, “A donde ir” marcó mi piel en forma de tatuaje. Para ellos, su mejor tema. Para mi, su mejor tema. Su letra y sonido, son redondos, en todos los sentidos, y por eso me lo grabé, para no olvidar seguir buscando mi camino. Ahora, algunos de estos grupos lo dejan. La mochila pesa cuando llevas mucho tiempo dedicándote a lo mismo, y quizás sea que no son capaces de mantener el nivel, o tal vez la inspiración desapareció. Lo mismo es un poco de todo. Pero se van con dignidad, después de haber cuajado una vida de triunfos, y sin dejar de hacer lo que les gustaba: música indie. Luego hay otros, que quieren más. Más fama, más dinero. Y en el camino, pierden su alma. Reniegan de aquello que los llevó al estrellato, a lo más alto. Con su último trabajo, Viva Suecia han dejado atrás su sonido potente, sus guitarras, su batería, su alma. Y se han rendido al pop, a lo comercial, a las grandes discográficas. Todo aquello que fueron, se ha borrado de un solo disco. Ahora buscan excusas para explicar lo inexplicable, para convencernos y convencerse de que están en su mejor momento. Estoy seguro de que es así. Ahora llegan a más gente, ganaran más, y obtendrán más fama. Todo, repitiendo sonido en distintos temas. Escuchado uno, escuchado todos. Ya no sorprenden, ya no hay guitarras, ya no hay batería. Son una copia más de lo mucho que hay. Viva Suecia, ya no son Viva Suecia. Y llegado a este punto, en el que han alimentado mi decepción con su giro musical, quizás sea un buen momento para que vieran mi tatuaje…