Hemos andado mucho, recorrido tanto, que casi hay más vida por detrás que por delante. Intento visualizar cada unos de los pasos que me han convertido en quién soy, las decisiones que me han llevado hasta donde me encuentro y lentamente voy encajando mi vida hasta aquí. Pude haber virado el rumbo pero entonces, no sería yo. Pude optar diferente pero el destino hubiera sido otro. Así que ahora retozo en el colchón del arrepentimiento y la satisfacción, empeñado en seguir aprendiendo y errando, creciendo y buscando. Hubo un tiempo en el que creía haber encontrado la felicidad y me detuve, inmóvil mientras la vida pasaba, pensando que lo había conseguido todo. Y perdí el tiempo, abandonando toda lucha y la recompensa que se esconde tras ella. Repetimos historias, perlas unidas por un fino cordel, que vestirán nuestras vidas, y por más que lo intentemos caeremos una y otra vez en los mismos errores, porque somos como somos. Y aún así, no os detengais a esperar la vida…