De arriba a abajo. Dejamos tan lejos el Norte, que ya sólo es un recuerdo y avanzamos en su contra, tan al Sur, que casi traspasamos la frontera. Cambiamos de compañía y de paisajes pero el plan sigue siendo el mismo, escapar otro fin de semana de la rutina y buscar otra excusa para divertirse y hacer de esta vida algo más que sobrevivir. Casas de tela donde dormir estos días sobre colchones de suelo. Letrinas y duchas comunes de las que pasaremos de largo a la espera de la limpieza de las de nuestro hogar. Buscamos una sombra imposible donde plantarnos entre un mar de tiendas adosadas, que ocuparon los mejores lugares ya hace días. No hubo sopa caliente, sólo litros de tinto con sabor a limón, que nos fué calentando mientras se acercaba la hora de los más Vetustos. Cumplieron, sin más, dando paso a unos Violadores que buscaban con ahinco unos versos a los que destrozar, mezclando palabras y rimas, transgrediendo las normas para dejar su mensaje. Noche ventosa, descampada de estrellas, que acaba de empezar cuando nos fuimos a dormir, dejando atrás a los Reyes de los Gitanos, y mientras intentabamos conciliar el sueño, entre sonidos de DJS lejanos, no dejaba de pensar en todos esos girasoles que nos escoltaron hasta llegar aquí, y que estaban tan tristes por no poder ver alguno de estos conciertos…