No fué la madrugada la que me trajo inspiración. La musas decidieron retozar, y tomarse la noche libre, entre las estrellas y el sueño. Así que la mañana tomó el relevo, trayendo consigo la luz, acompañandola de música y fotos, unas contando mentiras y otras verdades. Flores para no olvidar, en una descarnada subida que llega a su meta en un recuerdo que jamás se borrará ganan la batalla a retratos de todos aquellos que intentan engañarnos, y que quieren lavar una imagen que se difuminó para siempre. Música con sus letras, poniendo orden de alejamiento a los sentimientos para todos los que sufrieron y no quieren volver a sentir. Destellos de nuevos amores o el mapa para una vida mejor, consignas para viejos perdedores que se erigen sobre sus cenizas para renacer otra vez. Será que no todo está perdido y que entre espacio y espacio, detrás de cada coma y a la vuelta de un punto, vuelven a engarzarse las palabras, dando forma, no sólo a un relato, sino a una nueva idea, dejando ver a todos, que hemos ganado tiempo, para burlarnos de aquellos que nos dijeron, que no se podía…