Jugando a aprender

Jugando crecimos. Aprendimos a leer entre juegos y memorizando canciones. Letras bailando al ritmo de una música que nos grababa su son en la mente para no olvidarlo jamás. Una lluvia de sonidos a los que ponerle letra y letras con música para un aprendizaje que nunca olvidaremos. Aprendimos a escribir, entre juegos de palabras, cuentos e historias. Letras unidas que formaban palabras y en el mejor los casos caras de garabatos. Encontramos todos los sentidos de lo escrito y descubrimos cuantas vidas e historias escondían cada cosa que leiamos o escribiamos. Todo era diversión y con ella aprendimos felices. Entretenimientos que el paso del tiempo transformó en tedio. La madurez aburre a las personas y las transforma en todo aquello que de niños no queriamos ser. Todo lo que eran excusas para divertirnos ahora no pueden ser porque las obligaciones están por encima. Deberiamos seguir aprendiendo, responsabilizarnos sin aburrirnos y trabajar con una sonrisa en la boca, sabiendo que cuanto más ameno sea el trabajo, más rendimiento le sacaremos.

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