Es nuestro hijo, el resultado de ti. Tardó en llegar el instinto, y el pequeño, como si es destino supiera que las prisas no traerían nada bueno, y el universo conspiró para darnos el mejor de los regalos. Llegó en el momento justo. Justo, cuando la necesidad de madre afloró, cuando entendiste de los esfuerzos que habría que hacer; justo, cuando casi todos los planes estaban cumplidos y quedaba por crear el más importante; justo, cuando ambos quisimos, por ninguna otra razón que no fuera la de ser padres. Y desde el principio, te volcaste, como cualquier madre lo haría, pero tu amor hacia él, nunca te nubló el juicio, ni siquiera su enfermedad. Y fuiste, y eres rígida, manejándote desde el principio, en ese difícil terreno que hay entre la razón y el corazón, entre los caprichos y la necesidad, soportando el dolor de nuestro hijo y el tuyo, cuando lloraba por algo que quería y no se podía o no se debía dar. Enfados y lágrimas tras castigos merecidos, que siempre aceptó con respeto, ese que le has inculcado con tiempo y tesón. Has conseguido forjar una persona educada, cariñosa y respetuosa, haciéndole entender que no siempre se tiene lo que se desea, pero que nunca le faltará un plato en la mesa. Educar es sufrir, es invertir tiempo, perder horas de sueño, y luchar sin descanso. Criar, es alimentar, lavar y curar. Querer lo mejor para un hijo, no es consentir, ni evitarle el dolor, ni cegarte con él. Es ser objetivo, viendo sus virtudes y sobre todo sus defectos, para enseñarle a corregirlos y mejorar, para hacer de él, una persona de bien. Por eso, cuando miro a nuestro hijo, me enorgullezco de él, y no puedo evitar pensar, el trabajo que has hecho, y creo, que nunca podré agradecértelo. Y es que, detrás de un buen hijo, siempre hay una buena madre…
PD: A Encarni, por hacer de nuestro hijo, la buena persona que es.
Que hermosas palabras. y hermoso es ser madre yo creo que una mujer completa, es cuando ya es madre.