Los chicos del Jager

Así fue, mejor de lo que habíamos imaginado, a pesar del frío, que quiso helar el festival pero que no lo consiguió. Gorros, guantes, plumones y Jager, mucho Jager, para calentarnos, e ilusión y todas las ganas del mundo para divertirnos y disfrutar de un Granada Sound que llegó con un año de retraso. No hubo tregua. Desde el primero al último, cabalgamos de escenario a escenario, viendo a los artistas que se vaciaron y quisieron dejar su huella después de tanto tiempo. Empezamos con luz, de tarde, con Sienna y Siloé, los más pequeños de la clase aunque pronto crecerán, porque tienen la clase y “El poder” para hacerlo. La potencia de unos artistas al servicio de los pocos que abrimos el festival. Con el atardecer y la caída del sol, emergieron Full, entre piernas cruzadas, faltas de equilibrio y sonrisas infinitas, felicidad en estado puro, que nos recordaron “Quiénes somos realmente” y la suerte que tenemos de tenernos a nuestro lado. Nos atrapó la noche heladora y en la oscuridad brillaron “Viva Suecia”, ayudándonos a entender, que gracias a momentos como esos, “Hemos ganado tiempo”, mientras Shinova dejaba libre de nuevo al “Mirlo blanco”, batiendo sus alas y llevándose con ellas todos nuestros miedos. La habitación roja, Xoel López, Veintiuno y su “Dopamina” para darnos algo de fuerza antes de los más grandes, que comenzaron y acabaron con nuestros “Días raros”, un círculo perfecto en el que encajaron sus himnos de siempre, junto a las canciones que compondrán su nuevo disco. Mientras nosotros, amalgama de sentimientos y emoción, de saltos y gritos, de disfrute y alguna que otra lágrima, nos volvimos a sentir como antes, libres de mascarillas y de miedos, seguros de tenernos al lado, y deseosos de volver a pisar unos conciertos y festivales, que tanto hemos echado de menos…

PD: Para vosotros, que siempre estáis. A los de siempre y a los nuevos.

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