Así andamos estos días, a la espera de saber, quién se saldrá con la suya. Unos convirtiéndose en todo de lo reniegan, rozando esa dictadura, que dicen, tanto aborrecen, tomando decisiones cada vez más extremistas y retroalimentándose, más, de la cobardía que produce la impunidad, que de la valentía, de reconocer sus errores. Independentistas pacíficos, tanto como respetuosos, la gran mentira, abogando por un país libre y plural, siempre que no se les lleve la contraria, claro. Y de la otra parte, más de lo mismo. Tienen la ley de su parte y la hacen cumplir, como debe ser, pero no en vano, les falta mano izquierda, normal, tratándose de la derecha. Han hecho lo que debían. Ni una sola decisión fuera de lugar, todo en pos de una unidad que no debe romperse jamás, pero les sigue faltando eso que separa lo legal de lo correcto. Y ese es un paso, que muy pocos están dispuestos a dar. Todos hablan y ninguno escucha, midiendo el próximo paso para no perder la batalla de la dialéctica, porque la de la decencia, ya la han pedido los dos…