La brisa acaricia las hojas de cualquier árbol, sin importarle su raza ni condición, haciendo que todas se muevan a la par, sacudiéndose la noche que se aleja a medida que se avanza el día, pero que regresará de nuevo, sin más remedio cuando el Sol se ponga. Unas tapas blancas envuelven los secretos, ya no tan secretos, de una banda que escribe tan bien como canta. Un diario venido a libro en el que las fotos son el complemento imprescindible para comprender todo aquello que querían explicar. No son sólo letras, ni palabras, ni siquiera música. Es adentrarse en su mundo, en la parte de atrás de su día a día, tan parecido al de cualquiera y tan distinto de todos. Un viaje a sus viajes, confesiones de sus pensamientos. Anécdotas de una gira que los acerca tanto a nuevas fronteras como los aleja de su hogar, añorando y deseando en la misma proporción. Han llenado vidas y estadios de música, cumpliendo los deseos de muchos que aspiraban a vivir sus canciones mientras cantaban codo con codo con ellos. Han cubierto cientos de ciudades con una fina capa de música, notas que ya nunca abandonarán aquel lugar, la memoria de todos aquellos que pudimos verlos en directo.