Nuestro mundo. Todos tenemos uno, lleno de tierras y mares, cuajado de anhelos y deseos, en el que nos volcamos para conseguir siempre más a costa de nuestras propias vidas. Olvidamos que cada una de nuestras decisiones son volcanes en erupción que escupen consecuencias, cubriendo nuestras vidas de ceniza, impidiendo que veamos la verdadera razón de vivir. Días sin retorno, en los que malgastamos esos pequeños detalles que nos harían felices si supieramos disfrutarlos. Ineptos, que buscamos la felicidad en el sitio equivocado mientras nos dejamos la vida buscando sueños. Formamos parte del mismo universo, ese en el que tu mundo y el mío orbitan sin descanso. Tal vez si unieramos nuestros sueños conseguiríamos crear una vida tan real que ya no tendriamos que soñarla, y quizás encontrariamos la felicidad allí donde nadie la busca, en nuestro propio mundo…