Petarderos

Está a punto de repetirse la tradición, a pesar de la lluvia, aunque el cielo no quiera. Volverá a la vida el Niño y con él, las ilusiones, aunque nunca hayan muerto ninguno de los dos. Destrozaremos el silencio con aullidos de pólvora que darán la bienvenida otro año más a la procesión mas sonada, al encuentro del pasado y del presente, fundiendo lágrimas y vítores en un manojo de sentimientos que llevaran en volandas a una madre y su hijo. Se arrodillaran, nos arrodillaremos, y no nos importará si no encontramos aire para respirar, porque en ningún momento los dejaremos solos. Lanzaremos al suelo puñados de chinos, reventando el aire con estruendos de necesidad, con la fe ciega de quien ama algo. Una fiesta que crece año tras año, en seguidores, en público y en importancia, y que los Culleros mantenemos con orgullo. Y es que tras ese telón de humo y ruido blanco, se esconden las gentes de este pueblo, artífices de una resurrección fuera de lo común, guardianes del ruido y la pólvora, y que desde la cuna hasta las muerte, somos Petarderos…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
32 ⁄ 16 =