Las Chicas Rosas pintan de blanco la noche. Un cielo desnudo es testigo de sus secretos y la Luna llena, muda ante ellas, solo es capaz de mirar. Una mansión es su refugio y entre sus jardines se esconde la piscina, donde refrescarán el ánimo antes y después de zarpar rumbo a la diversión. De puerto a puerto, buscando un festival en el que las artistas serán ellas y los escenarios se quedarán pequeños ante su presencia. Olerán a sal y sabrán a humedad. Sirenas que expulsó la carretera y que el mar quiere acoger. Su canto atraerá a miles de hombres y su belleza los hipnotizará. Y mientras beben y olvidan, quemarán las horas a base de una calor que será su compañera y nada podrá impedir, que por unos días, sean las Reinas del Puerto…