Sin querer

Uno tras otro, sin prisa pero sin pausa, han pasado los años, cumpliéndolos todos, hasta llegar a este último, por ahora, que dejará de serlo cuando llegue el siguiente. Y como todos, sólo hay uno de ellos, y estos 15, son únicos. Ha pasado todo muy rápido y ya casi quedan devoradas por el olvido, tus noches insomnes, dónde tus ojos no querían cerrarse y tus llantos inconsolables nos hacían desesperar de sueño y cansancio. Quedaron atrás tus pocas ganas de comer, abstinencia provocada por aquella medicación que te llevó por el camino de la paciencia, la fortaleza y la superación, haciendo todo eso de ti, la persona que ahora eres. Tenaz y paciente, por el camino has logrado desarrollar también tu inteligencia, tu pensamiento y tu personalidad, convirtiéndote en una gran persona, y buena, eso sobre todo. Ese, es nuestro gran triunfo . Siempre tuvimos miedo. De no saber si lo haríamos bien, si andarías el camino correcto o no, y has demostrado, que eres digno, aunque sin martillo. Ahora te miramos, tan alto, tan guapo, tan feliz, tan orgullosos de lo que eres y de quién eres. Y yo feliz, de que te mires en mi espejo, de que quieras parecerte a tu padre, de que tengas cosas mías, pero aún más feliz, de todas las demás cosas que no me copias, las que son tuyas, propias de tu gran personalidad. Y es que a pesar de tus ya 15 años, demuestras una madurez innata, que hará  sin duda, que triunfes en la vida. Sabes lo que quieres, y luchas por mejorar, eso ya es mucho para alguien de tu edad, así que no dejes de intentarlo nunca.

Recuerdo tu llegada, pequeño y sonriente, en un casi no poder, y así, casi sin querer, cumple 15, el niño bonito…

PD: A mi hijo, por siempre jamás. Eternos, como nuestro amor.

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