Somos juventud ingenua y mentiras adultas. Somos preguntas interminables y respuestas inalcanzables. Somos miedos atenazadores y desconfianzas inquietas. Somos deseo irrefrenable y pasión ardiente. Somos sexo enamorado y tierno amor. Somos llantos de alegría y amargas tristezas. Somos todo y somos uno. Somos emociones concentras a punto de estallar, tranquilas bombas que disfrutan su cuenta atrás, esperando un estallido, que tal vez nunca se produzca. Somos espontáneas rutinas, aburridos descubridores de nuevas aventuras y pilotos de nuestras vidas. Somos celosos desconfiados poniendo en manos de los demás nuestros más oscuros secretos. Somos ambiguos y directos. Somos sensaciones encadenadas transformándose en sentimientos encontrados. Somos humanos, personas que necesitamos de los demás tanto, como de nosotros mismos…