Ráfagas de luz intentando llamar la atención. Destellos de alegría al verlo al volante de ese autobús que a diario transporta las vidas a sus destinos y quehaceres. Disfrutan de él las madrugadas y los anocheceres, peleando por ver con quién se queda de los dos. Sonrisa inacabable y felicidad eterna, por eso todos quieren subir en su turno, y mientras el trayecto se repite una y otra vez, él sueña con noches de pellejo, inventa fiestas inigualables o ensaya chistes tan malos, que a todos hace gracia. Conductor de sueños, inventor de alegrías y creador de felicidad. Lo quieren viejos y no tan viejos. Confidente de secretos que se perderán entre kilometros de asfalto y amigo incondicional de sus amigos. Sueña con un futuro mejor y se apoya en una familia a la que quiere con locura, mostrándoles el camino de aquello que él conoce tan bien, La Felicidad. Llegué más tarde de lo esperado a tú vida pero espero ser uno más de tus amigos.
A Choco y su contagiosa sonrisa…