Teatro

Retornamos al pasado, en un juego de transformación y disfraces. Cortamos calles para vestirlas de medievo, plantando puestos y casetas, imitando lo que hace ya tanto desapareció. Un mercadillo medieval sobre el asfalto al que camuflan con paja para intentar que se parezca a aquella época remota. Cetreros y arqueros, colgantes y pulseras. El gentío caminando por unas calles que se olvidan de coches para ser pisoteadas por infinitos paseos de todos aquellos que se detienen en cada mostrador, admirando cada una de las cosas que se venden. No habrá trueques, tan sólo la vulgaridad de dar a cambio de unas monedas, el intercambio mundial, que se convirtió en consumismo. Bufones y zancudos animando el espectáculo, malabaristas intentando enseñar su arte y unas flautas y gaitas, poniendo banda sonora, al teatro del pasado…

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