Semanas complicadas. Días en los que se agolpan los recuerdos, anegando todo a su paso, en un tsunami de lágrimas por la esa ausencia tan dolorosa. Sentimientos a flor de piel, temiendo la tristeza de los demás antes que la propia, transformando en regresos y compañías, las ausencias esporádicas. Habita en cada rincón de la casa, en cada hueco del corazón. Aparece en el fondo de los cajones y en las portadas de los libros. Flota en las notas de su música y vive en vuestra alma. No abandona su hogar a pesar de que ya se fué, y aunque el tiempo no se detuvo por ella, paró la vida un instante. No hacen falta estos aniversarios malditos, para transformar su ausencia en presencia…