Vulgar

Tus ojos reflejaban todo el placer que sentías. Me mirabas fijamente mientras tus manos no dejaban de masturbarme. Yo deseaba cada embate que me regalabas, pensando en el siguiente, mientras aún no habías acabado el anterior. El juego físico se apoyaba en la imaginación, recordando como habíamos empezado y como deseaba que acabara. Tu cara había cambiado. Esa rostro de niña buena que había llegado se había ido transformando en puro deseo reflejando en tus ojos, lo excitada que te sentías ahora mismo. Subiste a nuestra habitación antes que yo y allí mismo te encontré. Habías cambiado el pijama por un Body casi transparente amarrado con ligueros a unas medias que realzaban tus preciosas piernas. Sabías exactamente cual de tus zapatos me excitaban más y te los pusiste. Negros, de tacón de vértigo. Me esperabas a media luz, tumbada en la cama, enseñándome el culo que dejaba asomar el Body. No me hizo falta nada más, sólo tú. No nos dijimos nada. Me acerqué a la que era una niña buscando sexo y te acaricié lentamente. Dibujé tu cuerpo con mis dedos mientras tu te balanceabas lentamente. Me mirabas de reojo mientras yo deseaba comerte y mi polla crecía con sólo imaginarlo. Me puse tras de ti y besé tu culo, cada cachete con delicadeza y mientras besaba uno, mis manos acariciaban el otro. Yo estaba chorreando y empalmado. Te mordí y tu gemiste. Mi lengua te lamió y se abrió camino hasta encontrar lo que buscaba. Mis manos abrieron tus cachetes y con la punta de la lengua, rozé tu culo, humedeciéndolo y haciéndote que gimieras de nuevo. Esta vez también te estremeciste mientras tu mirada iba cambiando… Volví a chupar pero esta vez bajé un poco más, rozando también tú clítoris. Noté como abrías las piernas, como sacabas el culo para facilitarme llegar mejor. Repetí, una y otra vez, chupando cada vez con más fuerza mientras tirabas de tu culo para abrírtelo más. Mirabas hacia atrás. Querias ver, te excitaba ver lo que te hacía. Estabas muy mojada así que con mis dedos humedecí aquel agujero prohíbido mientras mi lengua entraba y salía de tí sin parar. Yo hacía rato que había empezado a masturbarme sin dejar de comerte. Estabas muy excitada y por eso no protestaste cuando mi dedo entró por detrás. No te lo esperabas pero gritaste de placer. Me pediste que no lo sacara, que lo dejara ahí mientras tú empezaste a masturbate. Me puse en pie. Tenía muchas ganas de sentirme dentro de tí. Así que como pude, busqué tu sexo sin sacar el dedo. Te oia gemir. Estabas muy caliente. Ya no había rastro de la niña buena. Y la metí. Gritaste y me pediste que te diera. Querias mi sexo dentro de tí y querias sentir por los dos lados a la vez. Metí el dedo más en el culo a la vez que te follaba y ya no hubo marcha atrás. Sentías como el placer te invadía. Querías muchas cosas a la vez que quedaban reducidas a una sola… PLACER. No querias parar. Necesitabas correrte pero no sabías por donde. Te sentías llena por ambos lados. Querías explotar y por eso no querias que parara. Por eso no dejabas de moverte. Por eso no dejabas de decirme marranadas que hacían que mi polla engordara más. Te di sin descanso, hasta que te corriste. Sentí como desprendías calor, como explotaste hasta quedar sin aliento, como acabamos perdidos de todo lo que soltaste. Y fué entonces cuando sin pensarlo, te diste media vuelta y agarraste mi sexo, y comenzaste a masturbarme queriendome devolver, todo cuanto yo te había dado…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
30 − 13 =