Resultó cierto que era mentira transformándose la mariposa en gusano. Retornó la luz a oscuridad, tragándose todo cuanto encontraba a su paso, haciendo invisible cada cosa que tocaba. No desapareció nada, tan solo las sombras se adueñaron de la vida por una rato, para que pudiéramos echar de menos, todo lo que nuestros ojos pueden ver. Brochazos de oscuridad, tiñendo todo de negro. Descanso casi obligado al amparo de unos ojos que a estas horas ven los mismo, abiertos que cerrados y bajo el yugo de un cansancio que nos arrastra a la desconexión nocturna de cada día. Pupilas maltratada que buscan tumbarse y esconderse para así asaltar los sueños que sólo apareceran mientras duermes y que olvidarás tan rápido, como quieras retenerlos. Historias extrañas las de esta noche, que surgen como fogonazos entre parpadeos y parpadeos de rendición, mientras me obligan a domir en una nueva y cada vez, más pesada noche…