Sueño

Fueron sus ojos los que me obligaron a mirar. Amarraron con cadenas mi vista, anclando mis pupilas al océano de su cuerpo. Inerte, balanceado sólo por el tiempo, que avanzaba lento, en un intento vano por detenerse. Fugitivo de lo mundano, héroe de batallas ficticias, decidí no pestañear para no perder detalle, grabando a fuego cada uno de sus recovecos, trazando líneas imaginarias que me llevaran lo más cerca posible sin que llegara a quemarme y así poder demostrar, que no todo aquello era inventado. Flirteé con el peligro, acelerando mi corazón hasta que se confundió con el deseo y en un alarde de valor, traté de imaginar cómo sería, tocar aquello que veía. Te esfumaste, diluida en el despertar de la mañana y perdida, en el silencio de las noche. Maldito sueño en el que me obligaste a mirar…

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