Full-eando

Fué bajo la lluvia, de la que nos ocultamos y bajamos sin pensarlo a los bajos de aquella planta, en busca de música, la que surgió tras la Tercera Guerra Mundial. Resurgió de sus cenizas y era el vivo retrato de lo que había sido. En el escenario, un trocito de Sevilla sin sonar ni una sola sevillana y el público desde abajo, coreando cada una de sus canciones, nuevas y viejas, reflejo de la gente que fué a verlos. Sonido limpio y letras frescas para una banda que ha madurado y que lentamente se acerca al estrellato. Duró poco el espectáculo, o eso nos pareció, pero no faltó ni una sola canción de las importantes, y casi volvieron a incendiar una sala, que había olvidado el humo y las llamas, que la obligaron a renacer, y que otra noche más, nos invitó a Full-ear…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
20 − 12 =