No le tengo miedo a la muerte, pero eso no quiere decir que quiera morir. Temo más al dolor, al sufrimiento, pero el dejar de existir aquí, no me asusta. Sobre todo me angustia perder a mis seres queridos, aquellos a los que amas. Pensar en su ausencia, en su falta de compañía, me produce un dolor indescriptible. Y es que juntar esas dos palabras, amor y muerte, resulta peligroso. Porque cuánto más amas algo, más crece el miedo a perderlo. Nos empeñamos entonces en controlarlo todo para que nada malo pueda ocurrir, sin saber, que es imposible conseguir tener todo bajo control. Los accidentes ocurren, el libre albedrío cumple su función, y ocurren cosas inesperadas que escapan a nuestro control, deshaciendo esa falsa seguridad que creíamos tener en nuestras manos. Tememos entonces por los demás, y dejamos de vivir como deberíamos, encorsetados en un rigor estéril que nos lleva a no ser totalmente felices. Amamos tanto, que olvidamos que la muerte llegará, queramos o no, y olvidamos lo más importante, el sentirnos vivos, disfrutar de lo que tenemos, aprovechar hasta el último segundo. Así que si alguna vez os preguntan que pesa más, el amor o la muerte, contestad sin dudar: LA VIDA.
Totalmente cierto Santi!!!!
Vivir es lo más importante!!
Un abrazo ?