Cúllar Vega Sound 2022 (Futuro)

El covid tuvo la culpa. Fue con la pandemia que nació este festival, acurrucado entre las restricciones. Lo amamantamos entre ilusión y necesidad, buscando con él y en él, una vía de escape para aquel desesperante confinamiento. No nos vamos a engañar. Nos dio la vida, y a pesar de ser poco más de 10, lo disfrutamos como si estuviéramos en un gran festival. Llegó el año siguiente y nos dijimos “ ¿porqué no repetir?. Y repetimos, con más ideas, con más gente, con más ganas e ilusión. Volvimos a triunfar, certificando que nos gusta la fiesta y los amigos. Y aquí estamos de nuevo, ampliando cupo, tratando de sorprender a los que vienen por primera vez, y a los que repiten también. Intentando ilusionaros, tratando de hacer que las ganas no os dejen dormir. Se acerca otra edición del Cúllar Vega Sound, la tercera ya, que no la última. Y nuestro mayor deseo es que lo disfrutéis tanto, que el año que viene queráis repetir…

PD: A Jorge, mi hermano. Por su maravaillosa idea de rescatarnos a través de la música.

Leer Más

El tatuaje

Fue con Vetusta Morla que inicié el viaje. Su canción Copenhague me arrastró a la espiral de la música indie y me arrancó de cuajo de la música cansina que hasta entonces escuchaba. Lo reconozco. Era mucho de pop, sobre todo de joven, aunque también he decir, que la música de antaño, me parece mejor que la de ahora, pero ya sabéis que la música como casi todo en este mundo, es cuestión de gustos. Pero llegó un momento en el que mis gustos comenzaron a cambiar y busqué con ahínco otros sonidos que me llenaran, que me gustaran, y navegué entonces por el heavy, por el rock y pop inglés, el punk, y otros estilos que terminaran por engancharme. Pasaba temporadas escuchando algo que me parecía nuevo pero que con el tiempo me hartaba y no llenaba mi vacío musical. Llegaron entonces ellos (Vetusta), y a través de su estilo, un nuevo universo musical. La sonrisa de Julia, Second, Lori Meyers, fueron los primeros en componer un catálogo que rápidamente se fue rellenando con otros artistas y grupos, y que aun hoy, sigue creciendo. Izal, Full, Shinova, León Benavente. Un abanico de sonidos nuevos que me tocaron el alma y que alimentaron las ganas de conciertos y festivales. La música toma vida en cada uno de ellos, y entiendes entonces la magnitud de lo que escuchas. Y entre estos grupos nuevos, apareció Viva Suecia, con su sonido lento pero potente, sostenido en unas guitarras irregulares, estruendosas, habladoras, inolvidables, que ahogaban hasta la misma voz del cantante, al que había que poner mucha atención para aprenderse sus letras; una batería atronadora, manteniendo un duelo constante con las guitarras, pero marcando el ritmo sin que nadie le hiciera sombra. Sonido y letras diferentes, con un directo para hacerte sudar y no olvidar. Algo diferente, con personalidad propia, con temas inolvidables, muchos de ellos himnos del indie. Y uno de ellos, “A donde ir” marcó mi piel en forma de tatuaje. Para ellos, su mejor tema. Para mi, su mejor tema. Su letra y sonido, son redondos, en todos los sentidos, y por eso me lo grabé, para no olvidar seguir buscando mi camino. Ahora, algunos de estos grupos lo dejan. La mochila pesa cuando llevas mucho tiempo dedicándote a lo mismo, y quizás sea que no son capaces de mantener el nivel, o tal vez la inspiración desapareció. Lo mismo es un poco de todo. Pero se van con dignidad, después de haber cuajado una vida de triunfos, y sin dejar de hacer lo que les gustaba: música indie. Luego hay otros, que quieren más. Más fama, más dinero. Y en el camino, pierden su alma. Reniegan de aquello que los llevó al estrellato, a lo más alto. Con su último trabajo, Viva Suecia han dejado atrás su sonido potente, sus guitarras, su batería, su alma. Y se han rendido al pop, a lo comercial, a las grandes discográficas. Todo aquello que fueron, se ha borrado de un solo disco. Ahora buscan excusas para explicar lo inexplicable, para convencernos y convencerse de que están en su mejor momento. Estoy seguro de que es así. Ahora llegan a más gente, ganaran más, y obtendrán más fama. Todo, repitiendo sonido en distintos temas. Escuchado uno, escuchado todos. Ya no sorprenden, ya no hay guitarras, ya no hay batería. Son una copia más de lo mucho que hay. Viva Suecia, ya no son Viva Suecia. Y llegado a este punto, en el que han alimentado mi decepción con su giro musical, quizás sea un buen momento para que vieran mi tatuaje…

Leer Más

La parte difícil

Un poquito más de tiempo para tu vida. Eso es lo que cumples hoy. Y años vividos, que en el fondo es lo que cuenta. Una vida tejida entre la familia, los amigos, un matrimonio y un hijo.

Hermanos de aquí y de allí, sin olvidaros a pesar de la distancia, manteniendo un vínculo tan vivo como las diferencias que tenéis. Porque no hay dos formas de ver las cosas iguales. Pero esa es la parte difícil de vuestra unión, y mejor o peor, siempre la salváis. Lo demás, es amor.

Amigos. Unos nuevos, otros viejos. Unos perennes, otros de paso, pero siempre en tu recuerdo, acompañándote en tus fiestas, en tus risas, en tu diversión, pero también en tus llantos, en tus discusiones, en tus decisiones. Quizás la parte difícil era mantenerlos a todos, pero seguro que los que quedan, son los que de verdad quieren estar a tu lado.

Aquel matrimonio fallido, como tantos otros, tan liberador al dejarlo atrás. Años de estancamiento, de malos ratos, de tratar de entender lo inentendible. Tal vez fue esa la parte difícil te todo aquello, pero adherido a lo malo siempre va lo bueno. Conseguiste atrapar tu independencia y comprender la felicidad que se suponía tendrías en el matrimonio. Pero no te fuiste con las manos vacías…

Hubo un fruto de aquella unión, en forma de hijo. Un Ángel inquieto, que hace iluminar tu cara, luchar a diario y alterar tus nervios. Un hijo al que añoras sin remedio y que su abuela cría a su manera. Tal vez esa la parte difícil de esta historia, pero nunca esta solo, y eso es lo más importante.

Y casi al final de esta historia, aparezco yo, casi por casualidad. Y casualidad o no, con nosotros empezó otra historia, cuya parte difícil era romper barreras, pero resultó, que rompimos la primera, y quien sabe si no arrasaremos con alguna más. Mientras eso ocurre, seguirás cumpliendo años, con la familia, con los amigos, con tu hijo y conmigo a tu lado, celebrando arrugas, soplando deseos, regalando sonrisas. Sumarás planes, cumplirás sueños y en un futuro, mirarás atrás y te darás cuenta, de que a pesar de todas las partes difíciles de tus historias, esta, tu vida, ha sido como querías que fuera.

PD: Espero que hayas tenido una entrada fácil a los 40. Ya sabes que yo más…

Leer Más

Despertares

El camino hacia la luz es complicado. Ni siquiera se si hay luz, ni mucho menos ese camino. Lo que si hay son personas que lo buscan ansiosamente, tratando de hallar en él, algo mejor. Los hay reales, ciertamente perdidos que necesitan una tabla de salvación, algo a lo que aferrarse para no hundirse y encontrar sentido a la vida. Otros que quieren mejorar, madurar, aprender constantemente porque tienen claro que no hay límites en la mente humana y menos aun, en sus ganas de seguir creciendo. Luego están los que creen que tienen las respuestas a todas las preguntas, que poseen la sabiduría que aprenden en libros de cuentos o de charlatanes iluminados por el universo. Minorías contra el sistema, viviendo del sistema. Hipócritas, vaya, que se desdicen con sus hechos, mientras tratan de enseñar a los demás con su verdad absoluta. Egos que miran por encima del hombro a los que no son como ellos, a los que no piensan como ellos, y tildan de ciegos a los que no ven como ellos. Pedantes que creen que su forma de vida es la salvará al mundo, pero sin su ayuda. Un sálvese quien pueda, como acto de “altruismo egoísta”, porque ellos viven tan acomodados en la verdad, que no tienen porque esperar a nadie. No es problema de ellos si la gente se cuida o no, si la gente está bien o mal. En su listado de normas, no entra la preocupación por los demás. Gente que habla de la luz, sin importarle la luz. Discursos para lavar sus conciencias y tachar de ilusos a los demás. La luz y su camino. El despertar de las conciencias y la sabiduría oculta. Cada uno que lo llame como quiera. Pero mientras unos lo hacen para mejora propia y de quien los rodea, desinteresadamente, habiendo encontrado una razón para vivir felizmente, otros sólo buscan su interés, disfrazando sus discursos de consejos para ayudar a quiénes los escuchan, y engañarlos con falsas historias. Falsos profetas que hablan de despertares, a distintos ritmos, como si ellos ya estuvieran totalmente despiertos, cuando en realidad, viven en la oscuridad más clara…

Leer Más

Seres de luz (Segunda parte)

Volvimos con las ganas de quien le supo a poco, algo cansados, bastante sonrientes, y la tarde nos recibió, volcando sobre nosotros su claridad y su luz. Vips deseosos de todo comenzara, porque tocaba maratón de conciertos aquel sábado de Granada Sound. Nos recibimos con cerveza, nos fuimos a la arena para recibir a los que no habían podido venir el día anterior y nos dispusimos a escuchar a los primeros. La la love you, desplegó su música y su buen hacer. Divertidos, fácil de escuchar. Sonido fresco y buen espectáculo sobre el escenario y sobre todo, originales. Manos en alto y aplausos para recibir “el fin del mundo” y con él, el principio de todo. Tras ellos, emergió Dani Fernández, un popero entre nosotros, y sorprendió. Sorprendió por su potencia, por sus tablas sobre el escenario, donde desgranó sus temas dotándolos de vida, mientras miles de gargantas los coreaban con avidez. Un gran espectáculo en el que tuvo tiempo de recordar con un homenaje a los más grandes del indie, ausentes obligados de la música y los escenarios: Supersubmarina. Tocó sin complejos el tema que lleva su nombre: “Supersubmarina” entre pelos erizados, recuerdos y más de una lágrima, sucedió la primera gran explosión del Sábado. Entre las miles de personas que estábamos allí, no había nadie que no cantara “su, su, su” canción. Sin poder recuperar el aliento, llegó Rigoberta Bandini y sus tetas. Les cantó y las enseñó, todo sin complejos, todo con un espectáculo muy festivalero, acompañada de bailarinas, entre ritmos discotequeros y discursos emotivos. Todos cantamos a su “Mamá” subiendo la temperatura de un recinto en el que para entonces, ya no cabía ni un alfiler. Ni siquiera el silencio tenía espacio. Alizz sirvió de transición antes de que llegaran nuestros granainos. Un buen concierto, con ritmos tranquilos, algo más comedido de lo esperado, pero que superó con nota. La noche cerrada dio la bienvenida a Lori Meyers, que comenzaron y acabaron como se esperaba de ellos: caña, mucha caña. Nos hicieron bailar de la primera a la última canción. Supieron encajar su último trabajo con los anteriores, componiendo un mosaico uniforme de canciones que eligieron con gusto para hacernos bailar sin descanso. Sonido característico Lori. Aromas a tiempos pasados engarzados sin esfuerzo con el indie actual. Letras con mensaje, parapetadas tras guitarras que sonaron limpias, claras, recostadas en una batería que no las abandonó, procurándoles los ritmos para que no se perdieran, y acompañadas por un bajo que tomaba el mando cuando tocaba, dieron como resultado un sonido potente y melódico a la par, y que en conciertos explotan con sabiduría. Un verdadero espectáculo que nos pareció efímero. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya había terminado y sin creernos lo que habíamos vivido, llegaron Sidonie, que fueron de menos a más. Con un sonido que engancha, hicieron las delicias de los allí estábamos. Y lo empezó tranquilo, terminó con fuerza. Supongo que es la experiencia es un grado y ellos le sacaron partido. Nos “fascinaron” y nos recordaron que “estábamos all”, por si aun quedaba algún despistado. Para nosotros con Dorian se acabó el festival. Bailamos sobre todo con sus temas antiguos más que con los nuevos. Abandonó su gabardina de cuero, pero la puesta en escena fue la de siempre. Sonido inconfundible, con rictus serio y voz característica, Marc nos llevó por su “Isla”, a “cualquier otra parte” y atravesamos una “Tormenta de arena”, trareando estribillo tras estribillo. Nos fuimos antes de tiempo, porque las piernas ya pesaban y el cansancio apretaba. Salimos lentos, sin pausa, dirección descanso, recordando todo lo visto, vivido y sentido, y comprendí entonces lo que los Lori nos quisieron decir con su primera canción: que todos los que estuvieron conmigo aquellos dos dias, son mi vida y mis particulares “Seres de luz”.
PD: Gracias por otro festival juntos. A ti, a ti y a ti también. Ya sabéis quiénes sois cada uno de vosotros.

Leer Más

Seres de luz (Primera parte)

Un mar de gente inundó el Cortijo del Conde otro año más, para celebrar la música. Un décimo aniversario del Granada Sound, que superó todas las expectativas y consiguió sumar de uno en uno, hasta 25000 personas, dispuestas a cantar, gritar y saltar, como en las anteriores ocasiones. Se vistió de gala el recinto, que nos recibió alfombrado, repleto de actividades por hacer y con food track repartidos por doquier, para alimentar a la marabunta que cubriría el suelo cuando la música comenzara a sonar. Y vaya si sonó… Llegamos el viernes cuando el sol ya se despedía, haciendo enrojecer el cielo, mientras en los escenarios las primeras bandas ya tronaban. Nuestra primera parada fue Zahara. Primer chupito y cerveza en mano, la vimos desplegar su magia. Voz celestial para un sonido potente y electrónico. Una mezcla inmejorable para abrir boca. Disfrutamos como “Putas”, sin abandonar nuestro lugar desde dónde veíamos los dos escenarios. Seguimos con sonido melódico de la mano de Carlos Sadness. Ritmos frescos evocando playas remotas con cierto olor a Jamaica, relajando el ambiente para lo que habría de venir. Y lo que vino fue potencia en estado puro. The Hives, unos suecos tan poco suecos, que parecían ingleses. Desgarradores, potentes, transgresores. Energía pura comandada por un showman que hacía las veces de cantante, llevándonos entre el sonido claro del bajo, el chirriante pero afinado de las guitarras, y la incansable batería, a su terreno, a ese lugar del que no querías salir ni parar. Mientras tanto, Morning Drivers hacían que el escenario pequeño se les quedara pequeño, aspirando a más para la próxima vez. Calentado el ambiente, volvimos a la zona vip para ver desde allí, como las Ginebras aguantaban el tipo, dando un más que pasable concierto y como Miss Caffeina de descalabraba. Un concierto lento, sin arrancar ni siquiera un poco de sentimiento, ni siquiera un poco de baile. Tan sólo con su “Mira como vuelo”, la gente saltó y acabaron aplaudiendo a una banda, que desde que cambiaron el chándal por el traje, han perdido fuelle. Y de ahí, a la arena, para ver a unos Elyella cerrar el primer día de concierto. Increíbles, maravillosos, remezclando sin complejos indie y no indie. Una hora y media de baile  mezclado con himnos que siempre nos recuerdan que “todo lo que importa” lo tenemos más cerca de lo que creemos…

Leer Más

Pesadillas

¿Que qué pido al final del día? Que haya otro, mañana, y pasado, y al siguiente. Que tenga futuro para seguir construyendo un buen presente, aquel en el que sonrían al verme, o simplemente al recordarme. Que haya tiempo de seguir mejorando a pesar de los errores, ayudando todo cuanto pueda, a todos cuanto pueda. Que despierte feliz, sabiendo que sois felices, porque vuestra felicidad es la mía. Pido tener un trabajo al que acudir y con él pagar mis deudas, porque el pago, es mi tranquilidad. Pido seguir viendo a mi hijo crecer, y tener a mi madre conmigo todo el tiempo posible. Pido seguir a tu lado esta vida, y quien sabe si otra más, todo depende de las ganas que tengas de aguantarme. Llega la noche y os recuerdo a todos, repasando todo lo hecho y planeando lo que haré. Organizando el mañana para que no se me caiga encima y me lleve alguna sorpresa, tratando de controlar lo que ocurrirá, antes de que suceda. Y así recapitulo noche tras noche, evaluándome, poniendo nota a mis hechos, tratando de ser un poquito mejor día tras día. Trabajando todo aquello que necesito para transitar la vida de la mano de unos valores que me mantienen firme en mis convicciones. Por eso si me preguntas que pido al final del día, te diré que acostarme con la conciencia tranquila. Es la mejor forma, de no tener pesadillas…

¿Y tú, que pides al final del día?

Leer Más

Sietemesina

Se abrieron las puertas de la sala de espera y apareciste tú, tan pequeña, tan frágil, tan bella, tan pronto. Te veías muy pequeña dentro de la incubadora. Dos meses más pequeña de lo que deberías, pero allí estabas, con nosotros, con aquel gorro que trataba de calentar y vestir tu cabecita. Pensé, en como se podía querer a alguien, que tan sólo unos momentos antes, no estaba. Porque existir, exististe desde que tu corazón empezó a latir, y fue ahí cuando comenzamos a quererte. Y aún hoy, te seguimos queriendo. Fuiste la primera, adelantándote a todos, hasta al mismo tiempo, y has crecido, borrando el miedo que teníamos en aquel momento a que no lo lograses. Tu belleza ha crecido a la par que tu cuerpo, y la “cosita” que vino a este mundo hace casi 17 años, se ha transformado en la mujer , que luce ahora. Aquellas manecitas que se movían sin dirección, buscando no sabíamos que, ahora son capaces de fabricar sueños, tejer deseos y cocinar los más exquisitos manjares. Jamás escuchamos un llanto de tu boca, y dormías como los ángeles, fueras donde fueras. Porque ya eras tranquila desde el principio. Bailaste enredada a una cinta y pasando a través de un aro, y nunca descuidaste los estudios, por eso eres la mujer que eres. Inteligente, muy inteligente. Por eso en tu santo, además de felicitarte, quería decirte, que el amor que sentí por ti la primera vez que te vi, ha crecido contigo, deseándote que sigas así, tan guapa, tan inteligente y tan buena, eso sobre todo. Que nada cambie tu forma de ser y mejora cada día, ese es el reto de la vida. Yo seguiré viéndote crecer y madurar, y me tendrás siempre para lo que necesites.

PD: A mi sobrina Elena, que no imagina cuánto la quiere su tito…

Leer Más

El verano eterno

Sigue la calor asistiendo nuestros días, constate, irreductible, casi perenne, mientras nosotros mantenemos intacto nuestro deseo de que verla caer, de hacerla huir, de espantarla para siempre, o por lo menos hasta el verano que viene. Tirando de aire acondicionado (quien lo tenga), o ventilador en su defecto, tratando de enfriar el infierno, de apagar ese fuego que abrasa y que consume la tierra y nuestros cuerpos, haciendo que sudemos toda la pesadez de este tiempo estival tan largo. Comenzó hace ya tanto, que apenas recordamos la primavera. Y os aseguro que existió, aunque pasara casi de puntillas. Casas amuralladas, persianas contra el suelo y ventanas cerradas a cal y canto. Remedios de toda la vida, para impedir el paso del sol y su calor, y todo esto a costa de la luz, que la dejamos a su suerte, fuera de nuestros planes y exiliada de nuestros hogares. Un pequeño sacrificio para conseguir sobrevivir a este tiempo pre-desértico. Descansos nocturnos frustrados, sopor incontenible y posturas inalcanzables en la búsqueda constante de un sueño que no llega. Ni siquiera el agua se atreve a asomar, dotando a nuestros pantanos de un vacío que se agranda por días, y acrecentando la sequía en nuestros grifos y corazones. Y ahora que estas temperaturas serán normales y no una excepción en los años venideros, podemos decir, que jamás estuvimos tan cerca de un verano eterno, como el de este año…

Leer Más

As de corazones

Hoy no había nadie que se mereciera más que tú un relato. No sé si en todos estos años te escribí, pero te aseguro que no pasó un solo día, en que no me acordará de ti. Eres el culpable de darle voz a mis palabras cada vez más enredadas. Me regalaste esta ventana hace ya años y la mantienes abierta sin pedirme nada a cambio. Así cumpliste otro de mis deseos,  porque sin tu saberlo, has cumplido muchos, haciéndome muy feliz con ello. Aunque la verdadera felicidad, es saber que sigues aquí, un año más, a pesar del susto.

12 años. Eso teníamos cuando nos conocimos, recorriendo las calles del Realejo, jugando a las canicas con el “sida”, peleándonos con aquel gran “castor” que al poco se nos quedó tan pequeño, metiéndole goles a los Santos de la iglesia de Santo Domingo, o sacando de sus casillas al loco de tu vecino, mientras escuchaba música clásica. Tu primer verano en Cúllar, tus primeros kiwis (con piel), los ataques por la banda (ya hubiera querido Redondo ser como tú). Una amistad afianzada entre adoquines, y entre viajes de ida y vuelta en bici. Discusiones y peleas por las novias, alejamientos y acercamientos, que como las olas y la orilla, no pueden vivir el uno sin el otro. Una unión para toda la vida y una amistad inquebrantable. Fuiste el padrino de mi hijo y sumaste el título de compadre a nuestra amistad. Y el amor nos volvió a alejar, pero sólo en distancia. Porque nuestra unión soldada a base de años, vida e historias, ya nunca se soltará. Porque siempre hemos estado y siempre estaremos, y ahora, más que nunca. Porque mi corazón es tuyo, desde hace mucho tiempo, para cuando lo necesites, y como siempre te digo, si te hago falta, grita, que yo acudiré, como tu haces conmigo. Nos queda mucho por vivir, muchos años que compartir, y con un as de corazones bajo la manga, es imposible que nada nos salga mal.

Feliz cumpleaños, compadre. No sabía cómo decirte lo mucho que te quiero…

Leer Más