Cable a tierra

Año par y seguro que sobrevivimos, como todos los años. Queda poco para muchas cosas. Principios de los finales que llegaran en este año. Quizás olvide las “puñaladas traperas” que me dieron ya hace tanto y que aun escuecen. Lo mismo consigo desembarazarme de mi parte más rencorosa, aunque sin ella, quizás “no seré yo”. Así que le rezaré a “la Virgen de Humanidad” para que me ayude a ser un poquito mejor, doler menos a los demás y tratar hacer todo lo imposible por no apagar este “corazón de lava”, que arde y mantiene encendida mi alma. Viajaré, desde “Finisterre” hasta “el Imperio de Sol”, disfrutando de todos los momentos que me regaléis, porque quiero hacer este viaje con vosotros. Y a vosotros que os quedasteis, y a los que os fuisteis, gracias. Nadie tiene que estar, dónde no quiere estar. Por eso ahora sólo quedan, los que de verdad lo desean. Y aunque tenga poco, siempre lo compartiré, os doy mi palabra, porque “palabra es lo único que tengo”.

Dejamos atrás la imparidad, pero sólo por un año, que el siguiente vuelve sin más remedio. Quedan marcadis en “la diana”, los siguientes objetivos, planes a los que no fallaremos. Diversión a raudales, obligaciones sin remedio, y constantes ilusiones. Un año para nada aburrido, por muy par que sea. Llevaré conmigo el botiquín, ya sabes, por “si te quiebras” en algún momento y necesitas recomponerte. Ahí me tendrás, siempre “al final de la escapada”, y al principio, que coño. Que cuando empecemos juntos, acabemos juntos. Porque fuisteis, sois y seréis, mi “Cable a tierra”…

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