Comenzamos

Ha llegado el nuevo año adherido al frío, seña inequívoca del Invierno y de su gélida personalidad. Ansiábamos con impaciencia, y con la estúpida esperanza del iluso, que con la caída del pasado año, todo desaparecería y volvería una extrañada normalidad, que sigue sin llegar. Cenamos pendientes del reloj, para tomar las uvas y no defraudar a la tradición, y poniendo de nuevo las esperanzas en el año que estaba por llegar, y para no exceder los límites de tiempo en casas ajenas. Y como Cenicientas, debíamos regresar antes de que el toque de queda, transformara nuestro carruaje en calabaza. Así que concentramos las ganas, las ilusiones, y demás anhelos estancados, en unas cuántas horas, a la espera de que se cumpla todo. Y empezamos, igual que terminamos, recortados, impacientes, y esperanzados. Pero ya tenemos horizonte, un puerto al que llegar; ya vemos un final, una meta que alcanzar; y porque de fondo, escuchamos todo el sonido del cariño que perdimos el año anterior, besos y abrazos robados, que enmudecieron, y poco a poco, vuelven a sonar, abarcando y marcando mejillas. Empezamos, a pesar del frío, a pesar de que parezca lo mismo. Pero no lo es, nunca lo ha sido, ni vamos a permitir que lo sea. Empecemos bien, para terminar mejor…

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