El mejor regalo

Fueron cayendo las primaveras, una tras otra, y sin darnos cuenta, llegaron hasta 16. Aquel renacuajo, pequeño e indefenso, le pudo a la muerte, y mejor aún, a la enfermedad, a la que dieron por eterna y tú le pusiste un fin. Año tras año, hiciste lo imposible, posible, dejando atrás todos los problemas para no ser feliz, y demostraste a todos, como se crece madurando, como se madura con humildad, como se es humilde con la inteligencia, y como se es inteligente con tesón. Eres fuerza de voluntad en estado puro. Eres ganas de mejorar en todo. Tienes ese “hambre invisible” que hace querer más, ser más. Eres alumno y aprendiz de maestro. Eres todo aquello que deseé que serías, pero que jamás te he impuesto. Porque eres sobre todo, personalidad. Adquirida y no copiada, aunque algunas veces nos parezcamos tanto. Pero eres tú, no necesitas que nadie te diga como debes ser. Has aprendido lo que está bien y lo que está mal, conformándote con lo que hay cuando toca, pero aspirando a más siempre que se pueda. Eres tierno, cariñoso, fuerte, friki y constante. La “pequeña gran revolución” dejo de ser pequeña, ya no recuerdo cuando, pero desde el día que llegaste, pasando por estos 16 años, y hasta el día que yo me vaya, serás el mejor regalo que jamás me hicieron…
PD: Ojalá no desaparezcan tus hoyuelos, mucho menos tu bondad. Y ojalá llegues a querer, como te queremos.
DE TUS PADRES, orgullosos del hijo que tenemos y de la persona en la que te has convertido.

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