Llegó el frío , en olas que azotan este invierno, que aunque tardó en llegar, ahora nos envuelve haciendo tiritar las calles y la vida. Gélida mano que transforma en cristal helado todo cuanto toca, dejando sin sentido manos y pies que buscan volver en si lo antes posible, a base de braseros y guantes. Huyó la calor despavorida convertida en la mínima expresión y el sol olvidó calentar, pensando sólo en que ponerse, para no quedar helado también. No da tregua la nieve que blanquea todo cuanto toca, dando volumen y belleza a todo aquello que se deja cubrir por ella. Nos deslizamos por el hielo que nació al amparo “bajo cero» y sin control huimos buscando lugares más seguros y templados. Y ahora que nos escondemos bajo la ropa por necesidad más que por placer, deseamos que acabe el deseo que teníamos de invierno, anhelando esa primavera que haga huir el enfriamiento que ahora tenemos, devolviéndonos a una estado más templado, en el que nuestros corazones vuelvan a sentir…