Ganancias

No fue premeditado. Tan sólo se dejó llevar. La imagen de su pelo sobre su espalda y fue en busca del sueño. Quiso hacerlo realidad, y aún puede, pero con más tranquilidad, sin abandonar sus deseos, sin apartar sus metas, sin correr tanto,no vaya a ser que se canse a medio camino. Porque los dos quisieron, porque los dos jugaron y ninguno tiene porque perder. Ella viene de contar si historia, de cómo amó hasta casi desaparecer, de tener que decidir sobre vidas inexistentes para salvar la suya, y huir de engaños, para volver a aprender. A él le duele el dolor que ella olvidó, derramando aún las lágrimas que ella se secó, e intentando demostrar, que lo raro no es tan malo y que lo especial, existe. No sabe ella, cuanto se parece a él y a la vez, cuan diferente es, como tampoco imagina, cuanto está dispuesto a hacer. Y cerca de esos horizontes que imagina, a medio camino entre lo que desea y lo que quiere, aún debe aprender que no todas las decisiones valientes son perdonables, ni todos los errores, inolvidables. Es el equilibrio entre ambos lo que hay que buscar. No se pueden espantar los fantasmas cuando no existen, ni esconderse eternamente tras un alma transparente, porque un día la vida te viene a buscar y te pide explicaciones, y da igual lo rápido o despacio que quieras caminar, porque siempre te alcanza, reventado la burbuja. Ahora les toca volver a las rutinas, requisito necesario para el desasosiego mutuo, sin interferencias, sin distracciones, y tal vez, en momentos de lucidez, el marco necesario, para la añoranza del otro. No podría ser de otra forma, porque él jamás le negaría a ella, ni uno solo de sus sueños. Y a ella, sólo le queda ascender, subir a lo más alto, y desde allí comprobar, que se lo han puesto fácil, para que decida lo que decida, sólo pueda ganar…
Entonces comprendí, que Mario jamás se fue, y que con cada decisión que toma, mueve el Universo entero, y a ella con él…

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