Dimos un rodeo para volver en el tiempo. Vivimos unos cuantos años en aquel lugar y ha sido hoy, cuando descubrimos, que no conocíamos nada de él. La historia nos esperaba detrás de cada esquina, en forma de anécdotas, que nos han hecho entender y sobre todo, comprender mejor, algunos de los secretos que esconde nuestra Graná. Realejo, el barrio Judío granadino, donde han convivido tantas culturas, entre Palacios y Cármenes, conquistas y crímenes, y sobre todo, huidas. Proscritos de por vida, perseguidos por la historia, por fin encontraron su lugar, allí en Jerusalén, de donde fueron expulsados también, hace ya tanto, y que hoy, tratan de amurallar, apartando a los musulmanes de su, también tierra, sufriendo los mismos horrores, a los que ellos fueron sometidos, durante tanto tiempo. Hemos escuchado, como fueron masacrados por unos y por otros, dejando su legado, por esta ciudad nuestra, memoria del pueblo que aún son, a pesar de todo. No es casualidad que la historia les de la oportunidad de ponerse en el otro lado, para así poder entender, los porqués de tanto odio, como tampoco lo es, encontrarse, con el destino, en una calle cualquiera, de este barrio judío…