Incelebrados

No va a parar, ni por ti, ni por nadie. El tiempo no se detiene y la vida menos. No extraña a nadie aunque sepa que lleva tanto tiempo ausente, aunque para ti sea tan importante. Ritmo constante para el mundo, en caminos que se repiten tantas veces, que parece sumido en una rueda infinita. Repetimos patrones en la búsqueda constante de respuestas, asumiendo riesgos que otros hicieron suyos mucho antes, y nos creemos pioneros en una vida, que se conoce todos los atajos para hacernos fracasar. Es sólo en nuestro recuerdo donde sobreviven todos los que se fueron, amarrados a nuestro corazón, por el deseo de hacerlos presentes, intentando devolverles una vida que ya jamás les pertenecerá. Es extraño como a pesar de no existir, no olvidamos sus fiestas, aquellas que les habrían llevado a envejecer como todos, sin esa pausa eterna en la que cayeron y que este, al igual que todos los que vendrán, quedarán, sin celebración…

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