Divagando entre mi razón y el corazón, conduciéndolos hasta ese término medio donde ninguno salga glorioso, y encontrando el equilibrio que haga plena mi vivencía, hallando en ello un estado constante de armonía. Manteniendo esa delicada linea recta que mantiene incesante mi estado, sin olvidarnos que nada es permanente, puedes subir tan alto como tu desees o bajar a mil pies del suelo, pero recuerda que ninguno permanecerá eterno.
Fdo Carmen Quesada Vallejo
No tengo palabras de agradecimiento al ver este humilde relatillo invadiendo tu sitio,tu lugar,…mil gracias Santi por esto y por todo.