Lecciones de vida las que nos hacen crecer, las que nos aclaran el pasado para decidir sobre el presente. Golpes, tropiezos y obstáculos. Alegrías, vuelos y regalos. Pistas sobre las decisiones que deberemos tomar. Las piezas que deberemos encajar para que el puzzle muestre una imagen nítida de la vida que queremos vivir. Todos los sentimientos al servicio del aprendizaje en un reguero incesante de lecciones que envejecen con nosotros, marcando las lineas rojas que no queremos volver a pasar, como el tiempo marca nuestro cuerpo de arrugas. Vamos llenando nuestro trastero de vida, ocupando cada espacio de recuerdos que nos harán comportarnos de una manera o de otra, volcando la balanza hacía un lado o hacía el otro, dependiendo del dolor que hayamos sentido y acumulado. Tomaremos una dirección, que creeremos correcta, basada en la anterioridad de nuestras vivencias, buscando nuestra felicidad y huyendo del dolor. Pero no sabremos a ciencia cierta si será así. Porque tal vez aún tengamos claro lo que queremos, pero con el paso del tiempo, si que sabremos, que cosas no queremos volver a repetir…