Paz es lo que necesitamos. La ausencia de alteraciones que desestabilicen nuestro mundo, el Universo creado a través de los años y al que nos abrazamos para sentirnos seguros. Refugio de nosotros mismos que habitamos con egoísmo y al que sólo dejamos pasar a aquellos que creemos merecedores. Intento de adaptación para sobrevivir en hábitat ajeno, para respirar el mismo aire a veces puro y a veces contaminado, sin máscaras que nos protejan lo más mínimo. Solemos dejarnos llevar para no morir en el intento olvidando así quienes somos realmente mientras nos acostumbramos a la nueva atmósfera para no desfallecer por el esfuerzo, buscando entre batalla y batalla, asentarnos definitivamente y buscar un poco de respiro, en las zonas de no agresión…