Nos deshicimos de todo, los prejuicios, el miedo y las dudas, y lo empaquetamos todo en cajas de valentía, enviándolo fuera de nuestras fronteras. Decidimos remar a contracorriente, de los demás, claro, tras descubrirnos en una primavera que se adelantó, eclosionando entre
quedadas e ilusiones, dando como resultado, el mejor plan de vida que podríamos soñar. Nos buscamos desde siempre, dejando por el camino mil y un desacierto, pero teniendo la certeza de que habríamos de aparecer. Y aparecimos, tan libres y necesitados, sin contratos de por medio pero unidos por las ganas, asediados por un futuro que nos lanzaba soledades y que ahora combatimos con el presente de la unión. Descansamos demasiado en nuestros Cuarteles de Invierno, doliéndonos de recuerdos y esperando una señal para abandonar un duelo, que casi nos ahoga. Ahora respiramos, de ti, de mi, de ambos, aire puro para unos corazones dispuestos a latir juntos, al son de la misma música…