Sexo (Epílogo). Me encanta esta parte…

Se han deslizado mis besos por tu piel, acariciándola, arañando suavemente la extensa belleza de tu cuerpo. Se han adherido a cada poro, tratando de llenarse de ti y han trepado a tu boca, a saciarse, a preguntarles a tus labios,  cuánto desean los míos, y no me han dejado terminar, porque se han enredado nuestras lenguas, en esa búsqueda interminable, de no se qué. Mis manos te han tocado, dibujando tu perfil, uniendo puntos y trazando líneas de la cabeza a los pies, y me he enamorado de tus imperfecciones, de tus cicatrices, y las he besado, y guardado en mi memoria, como quien guarda un tesoro. Porque las heridas no se esconden, ni se les aparta las mirada. He visto el paso del tiempo tatuado en tu cuerpo, años envejeciendo al tiempo, años embelleciéndote, y me ha gustado ese paisaje. Me he perdido con la mirada entre tus valles y montañas, y he deseado dormir en ellas, y despertar, y volver a dormir. Vagar una noche entera entre tus palabras y mis silencios, entre tus manos y mi deseo, y caer, una y otra vez, hasta saciar la sed. He provocado aullidos, cantos de placer, gritos de desesperación, pequeños gemidos que claman piedad, y más. Y te he arrancado la vergüenza ,y la ropa, desnudando la noche y el deseo. Y he buscado con la imaginación, lo que tenía delante, y he dejado de buscar, para saborear y disfrutar. Y es que ya sabes, que me encanta esta parte…

A la canción «Mil razones», de Luis Brea

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