Ritmos vitales que entretejen sentimientos y decisiones. Una danza interminable que nos obliga a dar pasos para adelante y otros para atrás al son de la vida, que marca la cadencia a seguir. Es complicado al principio mantener el equilibrio, pensando a cada momento donde pisar para no perder el ritmo. Sones tan dispares que jamás habrá dos iguales, y tocará improvisar cuando menos lo esperes, inventando sobre la marcha como moverse. Lentamente lo irás haciendo por inercia y cuando te quieras dar cuenta ya no pensarás, sólo te dejarás llevar por el sonido hipnotizante de la música y por el movimiento incesable del baile. Disfruta de tu vida, y aunque te aconsejen y te enseñen nuevos pasos, al final serás tú, quién decida como y con quién bailar…