Belleza oculta

Ni siquiera existe palabra que pueda nombrarlo, por eso la muerte de un hijo es indescriptible. El dolor que produce es tan vasto que jamás podrá llenarse, llevándose con él, sueños y esperanzas, dejando un vacío tan profundo como la ausencia que provoca. Es anti-ley natural, la que provoca que lo viejo tenga quede ver como lo nuevo se va, sin poder remediarlo. Y a pesar de todo a quién se atreve a hablar de ello sin miedo, con cruda delicadeza, tratando de mostrar los destrozos provocados por la pérdida en aquellos que quedaron vivos. Un padre culpando a la muerte, al tiempo y al amor, pidiendo unas explicaciones a aquellos en quién confiaba y a los que no esperaba encontrar. Son ellos los que darán respuesta, los que le mostrarán la luz y el camino de vuelta a una cordura que lo abandonó al partir su hija. Un mundo desmoronado, qué cae como fichas de dominó, una tras otra sin poder detenerlas y una vida hecha añicos anhelando un regreso imposible. Se puso manos a la obra Will Smith y volvió a arrancar lágrimas en una historia que hablaba tanto de su vida como la de sus amigos. Y cada uno de los tres “responsables» de aquella muerte, dieron merecida respuesta a los personajes, salvando más de una vida, y descubriéndonos todo la “Belleza Oculta» que hay tras esta película…

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