Vuelven las palabras a desplegar su magía. Brexit, aunando belleza e incertidumbre. La profecía de una hecatombe que tal vez quede sólo en fuegos artificiales. La huída de una unión cada vez más desunida en la que todos recortan en moralidad y humanidad. Una Alemania ordenando como deben actúar cada uno de los paises miembros, imponiendo normas y sanciones que ellos se saltan sin pudor consiguiendo que todos empobrezcamos en la misma medida en que ellos se enriquecen. Brexit, de aquellos que han pensado que son capaces de gobernarse por si solos sin necesidad de que nadie venga a darles lecciones. Se abre la puerta para futuras salidas, espantadas que nos demostrarán que no somos EEUU, ese espejo en el que nos miramos cuando nació la idea de esta cada vez menos Unión Europea.
De nuevo elecciones para decidir que futuro queremos para nuestro pais. Más de lo mismo o cambio. Los votos decidirán hacia que orilla remamos. Mensajes descalificando al contrario más que explicando propuestas. Mitines cargados de miedo, avisando de que cualquiera, que no es el que habla, es el lobo. Caperucitas y abuelas, en manos de unos políticos que se olvidaron de su país mirando sólo por su partido. «La facción antes que la sangre». Esa es la triste realidad de los políticos, que han olvidado bajar a la tierra para ver como vive realmente la gente que ellos llaman «su pueblo». Tal vez se avecinen tiempos de cambio y el Brexit, sea sólo el principio…