Indiscubiertos

Se avecina futuro.

El 6 de mayo está a la vuelta de la esquina. Cargado de comuniones, con una final de Copa del Rey aún por definir, pero sobre todo marcado por el nacimiento de un festival de música indie de bandas emergentes. En este rinconcito de la Vega granadina, la ilusión le puede al miedo, el riesgo es un mal menor, y que coño, nos encanta la música. Por eso se han lanzado a la piscina, y con un presupuesto pequeño han organizado un gran festival, el primer festival de Cúllar Vega. Londres, Cantabria, Barcelona y Cúllar Vega, cuatro patas para organizar y sostener este evento, que más pronto que tarde crecerá como la espuma y dará que hablar, más de lo que ya se habla. Muchos son los que quieren acudir y mostrarse, y muchos son los que se quedaran fuera. Sólo (con tilde) unos pocos son los privilegiados que prenderán la mecha de lo que ha de venir.

Porque se avecina futuro.

El 6 de mayo es sólo el principio y espero veros a todos allí. Apoyando y disfrutando. Haciendo que un sueño se cumpla. El de las bandas que tocan, queriendo llegar tan alto que los recuerden como Supersubmarinas, Vetustas o Shinovas; bandas que sueñan con escenarios gigantes, miles de fans y los mejores festivales. Quizás este sea el trampolín que les impulse a dónde ellos quieren llegar. Y el sueño de aquel que hace años imaginó un programa de radio que hoy se ha hecho carne. Indie al descubierto nació sin otra pretensión que la de dar a conocer este estilo de música. Y vaya si lo está consiguiendo. Año tras año ha crecido, madurado y cambiado, sin olvidar su esencia. Hasta llegar aquí. No. Esto no es un festival más. Es una reunión de amigos a quiénes le gusta la música y quieren que siga sonando. Savia nueva en el panorama musical y un pequeño empujón para los que quieren vivir de esto. Hagamos del 6 de mayo un día inolvidable y llenemos este pequeño pueblo, de Indiscubiertos.

Leer Más

Millennial

Me cuesta comenzar. Borro lo escrito y vuelvo a empezar, rebuscando las palabras adecuadas para describirte, para describir los sentimientos que me arrancas. Le doy vueltas a la cabeza abriéndome paso entre la maraña de letras que se enredan a mi paso, tratando de desenredarlas y encajarlas para hacerte entender cómo has llenado la vida de tantos y trayendo contigo una felicidad que sólo comprenderás cuando tengas hijos. Allá vamos…
Fuiste el cuarto de nosotros, heredando el nombre de tu bisabuelo, abuelo y padre, una línea temporal que te toca continuar cuando yo ya no esté. Santi siempre fue y será un gran nombre. Naciste pequeño, como todos, aunque yo te veía más chiquito que a ninguno. Creciste, feliz, sin duda, marcándose esa felicidad en tu rostro, con dos hoyuelos que asoman cada vez que sonríes. Y lo haces mucho. Espero que no pierdas esa costumbre nunca, porque con el tiempo descubrirás, que una sonrisa, es sanadora. Has desarrollado unas cualidades envidiables. Constancia, tesón, fuerza de voluntad. Todo unido a esa inteligencia de la que gozas. Aprovéchalas, sácales partido y demuestra de lo que eres capaz. No sigas mi camino en ese aspecto, y no desperdicies lo que tienes. Ojalá puedas llegar tan lejos como tú desees, y consigas la vida que sueñes. Has luchado mucho y deberás seguir haciéndolo, pero ya sabes que mamá y yo, estaremos siempre ahí, para ayudarte y verte triunfar, para consolarte cuando lo necesites y sobre todo, para seguir viéndote sonreír. Fuiste nuestra “pequeña gran revolución” y ahora eres nuestro “Millennial”. Con que canción te definirá el futuro?
PD: A mi Millennial. Que se preparen los Titanes, porque vas a comértelos a todos.

Leer Más

A ciegas (y los sentidos abiertos)

Un antifaz ocultó el camino de baldosas que nos habría de llevar hasta la oscuridad menos temida. Despertó el oído al cruzar la entrada, persiguiendo la música relajante que inundaba una estancia que imaginamos sin acierto y afloró el tacto cuando el agua caliente rozó nuestros poros al lavarnos las manos. Delicadamente, sin prisa, cómo si quien lo hiciera, se lavara las suyas propias y esas mismas manos (creo), fueron el faro que nos guio hasta nuestro lugar. Sentados, intentamos afinar la vista, que perseguía sombras luminosas tras la máscara. Pequeños faros que trazaban un mapa de las mesas que conformaban nuestras cercanías (o eso me parecía a mi). Las voces fueron el ariete de nuestra imaginación, derribando cualquier imagen que creíamos tener de la compañía que teníamos alrededor. Nombres y voces sin rostro compartiendo inseguridades. El menú comenzó a desfilar y con él prendió el olfato. Platos de comida delante de nuestros invidentes ojos que comíamos torpemente, haciendo explotar al gusto, mientras tratábamos de averiguar qué sabores eran aquellos que rondaban nuestro paladar. Un ejercicio de fe y adivinanza, dónde el secreto quedará en secreto. El vino no faltó, reposando en copas invisibles, sólo hechas carne cuando mis manos las descubría. La música no dejó de sonar, ni las palabras que nos acompañaron en aquella historia, hecha experiencia. Fueron asomando las sorpresas que encerraba la oscuridad, erizándonos, emocionándonos, antes de levantar el telón de nuestros ojos y que todo acabara. Y todo esto nos dejó abierta la puerta de la memoria para grabar con una sonrisa una cena llena de sensaciones, de la que aún queda mucho por descubrir…

Leer Más

Desconexión

Llegó “Mi primer atraco” y con él, todo lo que había de venir. Volvíamos de Almería, escuchando kilómetro tras kilómetro, cada uno de los temas que nos regalaron con su primer LP. El fin de las vacaciones tenía una banda sonora: Full. Regresamos con la ilusión de nuestro primer Granada Sound, al que fuimos sobre todo, por verlos a ellos. Y es que ellos, fueron la salida de todo lo que hemos vivido después. Conciertos, festivales y ratos inolvidables de música sin descanso. Ahora nos dicen “Adiós”, por tiempo indefinido, aunque a mi me suena a despedida de por vida. Sólo basta con haber estado en su última actuación en Granada, para darse cuenta de que entre ellos, se han desconectado.

No eligieron la mejor sala para su última actuación en esta mágica ciudad, mi ciudad, mi Graná. El cine de antaño, Aliatar, es una sala amplia, circular, con gradas en alto y decoración llamativa, pero con una acústica poco apropiada para conciertos. Desde el fondo, se escuchaba un zumbido constante y los instrumentos, se solapaban por momentos, ahogando la voz de Javi, que a veces parecía que gritaba más que cantaba. No. No es que ellos lo hicieran mal. Son una banda con hechuras, que saben lo que hacen, pero aquella sala, les restó. Y aun así, supieron manejar los tiempos, engarzando temas de sus tres trabajos en estudio con maestría. Un público entregado coreó sus canciones, caldeando el ambiente entre saltos y bailes, y aun así, sobre el escenario, había frialdad. Estaban desconectados entre ellos, cada uno a lo suyo, cumpliendo con su instrumento sin pasión, sin divertirse, pasando el trámite sin pena ni gloria, y todo pese a los esfuerzos de Javi por intentar explicar la despedida y convencernos de que lo importante de Full no son ellos, sino su música. Tanta es la distancia que hay entre ellos, que ni siquiera presentó a los miembros de la banda. No hubo nombres, sólo algo genérico llamado Full.

No fue el mejor de los conciertos, pero en el fondo, por lo que representaba, fue bonito. Nos despedimos de una banda alejada más que desconectada y que ahora más que nunca, siguen sin saber “Quiénes son realmente”…

Leer Más

Día de partido

Nervioso, impaciente, deseoso. No llegaba la respuesta que esperaba y el tiempo corría. No se si en mi contra o a favor, pero corría. Demasiado rápido si lo pensaba, irritablemente lento cuando lo necesitaba. Levantaba el móvil esperando ver iluminada la pantalla, y seguidamente lo volvía a poner bocabajo. Nada. Ni una sola señal. El silencio más absoluto. Se colaba en esa espera la desesperación que aceleraba mi pulso aun más. Notaba como los nervios jugaban con mi corazón, haciéndolo querer salir de mi pecho y buscar un lugar más tranquilo dónde habitar. Mi pierna no dejaba de moverse. Movimientos regulares, rápidos, incansables, tratando de apaciguar unos nervios, que no entienden de tranquilidad. Resoplaba, respiraba hondo, expirando todo el aire que necesitaba para vivir y que ahora estorbaba dentro de mi.

Una vibración en la muñeca fue el aviso. Miré el reloj con desesperación y allí estaba. “Ya”, rezaba el mensaje. Había un momento tan largo por disfrutar tras aquella palabra tan corta, que ni la imaginación podía imaginarlo. Mi mujer seguía en el gimnasio y los niños en sus actividades, y todos tardarían en volver. Así que cogí unas cervezas bien frías y me dirigí a la casa del vecino. Caminé lento, tratando de disimular la impaciencia que me recorría. Toqué a su puerta. Un golpe firme y seco. Me abrió su mujer, que salía con sus hijos. Se iban al cine mientras nosotros veíamos el partido. Nos miramos con una sonrisa y se despidieron con un beso, que yo deseé con toda mi alma. Cerró la puerta cuando su familia hubo subido al coche y se alejaron. No hubo palabras, tan solo miradas mientras puso la tele, subió el volumen y dejó puesto el fútbol. Abrimos una cerveza cada uno, brindamos y aquel beso que había deseado hacía tan solo un momento, fue entonces mío. Ya no había impaciencia, ni nervios, ni esperas. Entre trago y trago nos desnudamos, dejando asomar nuestras ganas, y entre caricias, volvió a nacer la pasión. Nuestro secreto asomaba con cada partido, partidos que jamás veíamos, aprovechando el tiempo que nos brindaba la excusa del fútbol. Y no es que no nos gustara el fútbol, es que nuestros cuerpos, eran más interesantes…

Leer Más

Sentimiento y sensibilidad (by Sienna)

Con él, empezó todo. Hace ya un tiempo indefinido que volaban sus canciones a través de mensajes. Lo descubrimos y nos descubrimos en cada una de sus letras, que nos rozaron la piel y el alma, como ahora nos rozamos cuando nos tenemos frente a frente. Fue la excusa y la razón de lo que tenemos ahora.

Como no hay dos sin tres, el viernes repetimos. Volvimos a caer en las redes de Sienna y volvimos a descender esas escaleras plateadas, que conducen al escenario de la Planta Baja. Da igual izquierda o derecha, porque al llegar abajo, todo lleva al centro. Llegamos a tiempo, abandonando al retraso que nos quería liar de nuevo, para no perdernos ni una sola nota esta vez. La sala llena y el ambiente impaciente. Gente conocida y otros muchos desconocidos abriendo los sentidos para lo que comenzó puntualmente.

Camisa negra transparente. Sonrisa gigante hundiendo para siempre la melancolía sobre la que lo vimos en su último concierto. Comenzó con lo último, y a ello, le fue añadiendo temas de uno y otro disco, sin desafinar, sin desmerecer ni una sola canción. Una garganta envidiable para llenar de sentido y sensibilidad sus letras. Nos habló, contando los porqués de sus letras, agradeciendo nuestra presencia, como si nosotros fuéramos los artistas, pero sobre todo, disfrutó. Se notaba en su sonrisa, en sus gestos. No se dejó nada en el camino. Las luces acompañaron con maestría cada tema, que rozaba su corazón de vez en vez, haciéndole cerrar los ojos a cada tono que nos regalaba. Temas lentos transformados en potentes, que nos hicieron bailar a ritmo de la batería que por momentos ocultaba su voz, y unas guitarras y bajos, que jamás se saltaron el guion. Se apoyó en el piano para dar comienzo a algunos de sus temas, pero lo abandonaba cuando todo cobraba fuerza. Y todo en “petit comité”, todo cercano, todo inolvidable.

Me acordé de ti, Sergio. En como escribir esta crónica y poder llenarla del sentimiento y la sensibilidad, que él tiene. Eso que tanto te gusta (nos gusta) de él y que cuesta plasmar con palabras. Se que te hubiera encantado verlo y sentido junto a nosotros, pero valga este resumen como regalo para un mínimo acercamiento a todo aquello que sentimos, otro viernes de concierto.

Leer Más

Viva Suecia

Caliente. Así fue la noche del sábado.

Casi un año después asaltamos de nuevo La Copera, esta vez como impostores. Dijimos ser quiénes no éramos para colarnos en el primer concierto de la temporada, y uno de los mejores en mucho tiempo, aunque eso no lo sabríamos hasta que hubo terminado.  Palpitaba la incertidumbre por no saber que nos encontraríamos. Y es que “El amor de la clase que sea”, se convirtió en controversia nada más publicarse. Viva Suecia cambiaron de discográfica y arriesgaron con evolucionar, dando un salto hacia el pop en su sonido, que aunque siempre reconocible, perdió su identidad cuando aflojaron las guitarras y la batería. No sabía como encajarían toda la potencia de sus trabajos anteriores con la “suavidad” de estos últimos temas. Y he de reconocer, que lo supieron hacer a la perfección. Recorrieron el disco casi entero. Sólo faltó una canción por tocar. Y sonaron bien. Fueron conscientes de quienes fueron y quienes son, así que en la mayoría de ellas, sumaron las guitarras de siempre, aunque fuera de fondo, en un estridente pero fantástico eco de su sonido, para llenar de Viva Suecia sus nuevas melodías. Batería potente a pesar de todo y un bajo que no perdía ritmo. Buen hacer en el escenario, con risas, besos y bromas. Todo delante de una pantalla gigante que vistió el espectáculo de inolvidable. Supieron encajar a la perfección todos sus temas, llevando al público en volandas hasta el éxtasis. Tarareamos sus letras, gritamos sus canciones, saltamos, bailamos. Bajaron hasta nosotros y nos llevaron a lo más alto. Hicieron guiños a temas de otros grupos y Niños Mutantes les acompañaron en el escenario en unos de sus mejores temas del último disco. Y Gema, llevabas razón. Para acabar, ya sabes cuánto me gusta “Amar el conflicto”.

Fría. Así nos recibió la noche al abandonar el local. Después de hacernos arder los de Murcia, regresamos con una sonrisa en la boca y con ganas de más. Porque Viva Suecia, han sido sólo el principio…

Leer Más

El mejor cumple de 2023

Esta vez somos 3. Esa es la gran sorpresa de este año. Organizamos otra fiesta alrededor de nuestros cumpleaños, reuniendo a los amigos de siempre con los recién llegados. Vecinos, compañeros de conciertos, hijos, hermanos, amigos. Un collage de gente que hoy habéis decidido que no había mejor plan que acompañarnos en esta nueva suma de años.
Cristina viene rezagada. Eterna cuñada, que hace ya muchos años decidió salir con el chico de la ahora desaparecida media melena rubia. Llevan casi una vida juntos. Y es que una vida pasa rápido, sin apenas darte cuenta, casi sin notarlo. Aspirando momentos, tragando vida y equilibrando la balanza con lo bueno y lo malo, para decidir en el futuro, si has sido feliz o no. Ojalá lo seas y lo hayas sido. No podría tener mejor regalo, que tu sonrisa de satisfacción por una vida plena.
Choco va en cabeza. Jubilado vip y presidente honorífico del mejor club del mundo. Ya hace tiempo que su pelo platea, tal vez porque los años se agarran con fuerza a él, aunque no es el único. Si miramos a nuestro alrededor, veremos más canas y calvas, de lo que imaginamos. Y eso, es buena señal. Porque seguimos en pie, luchando, que nadie dijo que estoy seria fácil, y a la vez, disfrutando de momentos como este, que al fin y al cabo, es lo que nos mantiene vivos. Que no nos falte jamás un ratito de amistad ni una excusa para volver a reunirnos. 51 no es nada, cuando miras hacía adelante y ves todo lo que nos queda por hacer.
Y en medio, yo. Como siempre. Porculero cómo ninguno, chinchoso a rabiar. Estoy justo en la frontera. Allí dónde dejas atrás lo que fue y vislumbras lo que puede ser. Pero me quedo con lo que tengo. El ahora, este momento. Con vosotros, que siempre estáis. Con vosotros, que siempre me sostenéis. Con vosotros, que hacéis de esta travesía, algo inolvidable. A mis 49, puedo decir con orgullo, que tengo el mejor grupo de amigos y la mejor familia, que se puede imaginar. Y ese, es el mejor de los regalos.
Cris, Choco, muchas felicidades!!. Y a todos los demás, bienvenidos al mejor cumple de 2023!!

Leer Más

Todo lo soñado

No podía dejar de imaginar. Mis deseos asaltaron mi mente tratando de adivinar el futuro o quizás, era más un anhelo de lo que quería que ocurriera. Pensaba en tus pies, chiquitos, tan lindos, de Cenicienta se podría decir. Siempre tan sexis, desnudos o vestidos, aunque si me preguntas, los prefería vestidos. Y no con cualquier cosa. En esta ocasión, y digo en esta, porque antes hubo otras, podía verte sobre unos tacones negros, altos como siempre, finos esta vez, de punta redonda. Acompañaban con elegancia a aquella falda ajustada corta, que dejaba ver gran parte de tus piernas, acabando justo dónde yo que quería que siguiera. Las medias negras oscurecían tu blanca piel, arrancando el frío de ellas y caldeando el ambiente. Bajo la falda se intuían las ligas y ligueros, despertando aun más mis instintos más primitivos.

Miré el reloj. Cinco minutos para que llegaras y seguí imaginando…

Me acerqué con miedo, con algo de respeto y con todas mis ganas. Una camisa opaca, impedía ver con claridad tu torso. Curvas y más curvas bajo ella. Un paisaje de montañas y valles, culminado por esos pechos que yo ansiaba sin remedio. Los rocé al besarnos. Me apretó contra ella cuando nuestras bocas se entreabrieron, dejando escapar juguetonas las lenguas, que se entrelazaron en ese hueco que queda entre la pasión y el deseo. Nuestros ojos se miraban mientras, uno a uno, desabrochaba los botones de tu camisa. Nuestros ojos se miraban, mientras bajaba la cremallera de tu falda. Nuestros ojos se miraban, mientras mis manos recorrían su silueta y todos sus lugares secretos. Allí, frente a mi, se alzaba ella, sobre aquellas agujas, amarrada a los ligueros, sujetador en mano, pidiéndome…

Llamaron a la puerta y mi imaginación se paró en seco, aunque para mi deseo ya no había vuelta atrás. Me acerqué para abrir algo avergonzado pero deseando con todas mis fuerzas, encontrar tras aquella puerta, todo lo soñado.

Leer Más

Una historia feliz

Eras mis ojos. Podría decir que miraba el mundo a través de ti. No había nada que quisieras que yo no te diera. Era tanto mi amor por ti, que acabé por olvidarme de mí. Quizás esa es la parte oscura de amar tanto, porque no puedes imaginar cuánto te amé. Fue entonces cuando llegó la infelicidad y destrozó todo. Mi culpa, la mayoría. Debí hacer y no hice. Seguramente pude luchar más, pero ya miraba más al futuro que al presente. Pero esta es la parte fea de la historia.
La bonita, todos esos momentos de felicidad que me regalaste. Este hijo maravilloso que criaste con valentía y que hoy ilumina nuestros días. La ilusión que despertaste, entre reparto y reparto, y aquel primer beso con sabor a Bacardi con limón. La juventud nos escoltaba entonces, inexpertos, insolentes, enamorados. Aquella cena en la habitación mas pequeña de un piso aún sin vida, la noche en las fiestas de Ambroz, bailando a ritmo de “mayonesa”, y la despedida en el coche a punto de ser descubiertos. Los viajes a Vélez, los chumbos de tu padre, la búsqueda de ovnis en aquel lugar secreto de San Javier, los masajes en los pies. Mil y un momentos que hacen de nuestra historia, una historia feliz. Lo de tu cuerpo, las ganas constantes, y esos escarceos de los cuáles no quiero acordarme, los guardamos en el libro de los secretos.
Ha pasado el tiempo y mentiría si te digo que te quiero cómo te quise, pero puedo decir con una gran sonrisa, que te quiero cómo no puedes imaginar y que siempre me tendrás ahí, para lo que necesites. No sólo porque tengamos un hijo en común, sino porque conseguiste hacer de una parte de mi vida, una historia feliz.


PD: A Encarni. La ex de mi vida. Feliz cumpleaños!!

Leer Más