Ojo por ojo

No se como lo hizo, pero volvía a estar ahí. De pie, tras el eco de su sombra, a pesar de los arañazos, de las heridas, a pesar de la vida. Lo pensaban muerto, lo imaginaban abatido, roto en pedacitos pequeños para que no pudiera reconstruirse. Por ello habían luchado, mentido y comprado, para conseguir el sueño de hacerlo desaparecer. Y verlo otra vez, masticando el nombre de todos ellos, les llenó el Alma de asco y el rostro de terror. No entendían cómo, mucho menos el porqué, y lo mejor, es que no sabrían el cuándo. Sabían que iría por ellos, como hacen los animales heridos, un poco por necesidad y mucho por rencor, el que habían despertado en él tras cada golpe que le asestaron. Entendieron por fin, que ellos lo habían hecho fuerte, que ellos le dieron la vida, que en su afán de acabar con él no habían hecho más que fortalecerlo, que aquella pérdida no fue mas que la estrategia para colocar las piezas antes de asestar el golpe de gracia. Y ahí estaba, en pie de nuevo, hombre y sombra, luz y oscuridad, todos en uno, amedrentando al mismo miedo para pagar con creces, lo que un día le hicieron…

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Hediondo

Y te preguntas porque no tienes amigos? Hay eunucos sin castrar y serpientes que no mudan la piel. Cobardes tras caras bonitas que vayan donde vayan, despiertan animadversión, apartando de su lado a todos una vez que los conocen. Hasta su aliento les delata. Ni siquiera padres, ni siquiera hermanos. Van empequeñeciendo su mundo, reduciéndolo a la mínima expresión, a los restos que nadie quiere a su lado, como ellos. Pero que se puede esperar de alguien cuyo lema es sobrevivir. Venderá a cualquiera por llegar lo más alto posible, ahogará a quien sea por mantenerse a flote, matará por vivir. Miserable por definición y no sólo con el dinero, y es que por mucho que cuentes, al final, las cuentas no cuadrarán, porque si aun no lo entiendes, en la vida todo se paga, y tu factura ya es grande. Así que ahorra, porque estás atesorando una gran deuda. El daño y la venganza suelen ir de la mano, y cuanto mayor es uno, más grande es la otra. Sabes ya porque no tienes amigos? Porque a la gente, no le gustan los Hediondos…
PD: A P.P, por su inestimable ayuda. Tu eres el primero de muchos…

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Un lugar

Viento impulsando, elevando, haciendo volar. Viento que cambia de dirección y hace rolar la vida hacía nuevos horizontes, en busca de nuevos desafíos, de nuevas metas. Pero ocurra lo que ocurra , pase lo que pase, vosotros siempre estáis ahí. Ha sido un año raro, en lo pellejísticamente hablando y en la vida en sí. Jueves de faltas, de poco juego; el dilema de donde seguir poniendo a salvo esta tradición “para que el olvido no se haga con la historia”. La incertidumbre de no saber hasta el último momento a donde ir en un viaje que se nos antojaba imposible, y que al final se hizo realidad, aquí está la prueba, demostrando a los más escépticos, que este presidente, era de fiar. Y todo a pesar de las excursiones fallidas, de las pocas pistas, de los silencios que nos hacían temer lo peor. Pero César es así, como cada uno de nosotros somos como somos, y otro año más, y no me canso de repetirlo, es lo que nos hace grandes, lo que nos une después de años y años. Unión a pesar de nuestras discrepancias, y sobre todo, RESPETO, a nuestras decisiones y más aún, a nuestras diferencias. Sopla el viento, aire de cambios para descubrir quien está ahí y quien no, que amigos lucharan a tu lado en “batallas que jamás perderemos”, y demostrar que la familia no es sólo un lazo de sangre. Ha sido un año raro, la búsqueda incansable de nuestro sitio, pero con vosotros al lado, lo demás, es sólo un lugar…
PD: Y ahora toca otro cambio. Nuevo presidente…

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San José

Cambia el agua de color iluminando la noche, oscura, tranquila, inerte. Nos salió caro buscar este oasis en mitad del desierto, pero nos ha dado la vida. Llegamos cuando más apretaba Almería y su calor, y sembramos un camino entre invernaderos de ilusión e impaciencia. Nos hacía falta a todos este viaje dejando atrás por unos días, problemas, accidentes, buscando la ansiada desconexión. Son todos nuestros viajes tan parecidos y distintos a la vez. Tanto en común y mucho por descubrir en cada uno de ellos, recorriendo un país a golpe de cartas. Nos ha dado tiempo a todo. Comer, beber, jugar a ese bendito juego que consigue juntarnos; hablar, reír, y desahogarnos. Contarnos nuestras tormentas para que arrecien menos si las compartimos, y también los triunfos, de nuestras familias, de la gente que queremos y de la que nos acordamos a pesar de la distancia. Ha sido el agua nuestro mejor aliado, y aunque el mar descansa tranquilo esta noche, durmiendo a las olas que lo mecen durante el día, aquí en nuestro oasis, el agua cambia de color, llamándonos a gritos para darnos el ultimo baño antes de irnos a dormir…

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Secretos

No debería contarlo, pero esta noche haré una excepción. Sólo os pediré que guardéis el secreto… Dormitaba el Ángel en su cama, preso de su prisa, rehén de su condición. Plegó sus alas y sus párpados, y recogió sus oraciones, dejando el perdón para otro día. Hoy tocaba descansar, dejar a un lado la justicia y dedicarse a la nada, que también lo merecía. Ya habría tiempo para la salvación y otras banalidades, que la carne se alimenta de carne, y el hambre conduce a la locura. Pendía de un hilo su espada, y aquel 24 de Junio, también la blancura que lo vestía. Suele ser la necesidad, excusa ineludible y perfecta para cometer pecados, y se dispuso a ello. Aprovechó que los mortales se entretenían en saltar hogueras, esquivando el fuego para no arder con él. Se escondió entre los millones de deseos que aquella noche inundaron los cielos sin saber qué la mayoría de ellos mantendrían su nombre eternamente, y se atrincheró tras la fiesta nocturna y la tradición anual de la noche más corta. Y ocurrió. Nadie se dio cuenta. Fue rápido, sigiloso, astuto. No hubo víctimas de renombre, ni daños que cuantificar, ni siquiera colaterales. Lo sé, os estáis preguntando que hizo. Pero ese es otro secreto que os contaré en la siguiente ocasión…

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Tarifa

Tumbado, bocarriba. Cirros surcando el cielo, pedazos de algodón blanco suspendidos del infinito azul. Sol, abrasador, iluminando la arena, convirtiéndola en oro fino y transparente que se cuela por cualquier recoveco al son del viento que la lleva de aquí para allá, en un baile egoísta y sin sentido. Aullido incesante de aire, que arrastra las palabras y su significado, a los hombres y sus cometas que se empeñan en surcar el mar y los cielos a la vez, a lomos de su tabla. Tú, a mi lado, con tus caricias furtivas, arrebatos de cariño para recordarme que estás, apoyo incondicional de alguien que se que me ama con mis luces y mis sombras. Osada y valiente, mostrándome una ciudad que te enamora, allí donde encuentras la paz, olvidando en sus calles estrechas, los porqués y sus respuestas. Jaima de paso, nuestro castillo de fin de semana, ese que tanto deseábamos y que tan pronto pasó. Acampamos la rutina y dimos paso al amor, más si cabe, y nos supo a poco, por eso juramos regresar…
PD: Gracias por mostrarme tu mundo y dejarme formar parte de él

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Posos

Se fue rellenando el grupo, poco a poco, y con un poco de retraso, estuvimos completos. La mayoría conocidas y algunos nuevos extraños, unidos por la amistad entre unos y otros, que trenza una reunión en la que estuvieron ausentes las catanas, o eso creo… Fue la Musaka denominador común aunque no el único y tras unos escasos postres, pasamos al café y sus posos, esos que nos habrían de mostrar un poco, tanto del pasado como del presente, pero sobre todo del futuro, deseando con ahínco que fuera como nosotros queríamos. Y así, tras apurar el café, dimos la vuelta a la taza, dejando que el destino escurriera por sus bordes, y sujetamos la taza contra el plato, para que no se escapara. Y esperamos, cargados de paciencia y algunos de incredulidad, hasta que llegase el que sabe de secretos, aquel que da significado a los posos. Un hombre arqueado por los años y por el peso de conocer el destino de todos los que pasan por allí. Y lentamente, como el que sabe que la gente va esperar lo que sea necesario por escucharle desentrañar sus secretos, se sentó en una silla, y uno a uno, fue levantado las tazas, y con voz pausada, llena de sabiduría, la que da toda una vida haciendo lo mismo, nos leyó, nos instruyó. Hablaba, creando un momento mágico que respetamos con un silencio ensordecedor. Su boca nos enseñó que podría ocurrir y sus dedos torcidos por la artrosis y la fuerza de los posos, nos daban la explicación de aquellos porqués. Nos despedimos, algo menos extraños todos, sabiendo cada cual, que parte de verdad encerró todo aquello que nos contaron…

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Y sin embargo…

No, esto no empezaba así, las coincidencias, recuerdos a través de una serie aparcada hace unos meses y que hoy, precisamente hoy, he decidido acabar, han transformado un comienzo inesperado. Te he visto reflejado en algunos personajes, tanto como yo, ocultando ese lado oscuro, esa mancha que todos tenemos, aunque a ti te superara y acabara contigo. Yo he aprendido rápido, así que no temas por mi.
No vas a volver, por mucho que quieras, por mucho que lo deseemos. El tiempo continúa su camino y los años siguen pasando, sin prisa, sin pausa, sin tregua. Regresan los aniversarios, aún después de muertos, y es que se siguen cumpliendo años a pesar de nos estar aquí, siempre que alguien nos recuerde, y yo te recuerdo. Porque podría dejarte caer en el olvido, para siempre, enterrarte en ese pozo oscuro y doloroso de la huella que desaparece, y sin embargo, aquí me tienes, otro año más, sosteniéndote para que no te vayas del todo, para que permanezcas entre nosotros. He de decirte que sigo siendo raro, como solías decirme cuando querías hacerme daño, que de los tres soy el diferente, y que aunque no lo creas, hay luz en mi, y que soy capaz de cualquier cosa, por mucho que intentaras hacerme creer que no podía. Que mientras algunos te han olvidado, o eso dicen, yo he aprendido a perdonarte, a entender que no eras realmente tú, y casi me atrevo a decir, que conozco las razones. Y lo siento, sobre todo por ti, por perderte a tus nietos, a tus hijos, y a esa mujer tan maravillosa que al igual que yo, te recuerda, a pesar de todo. Siento que no puedas ver la persona que soy ahora, porque hay mucho de tu bueno en mi, y hasta de tu malo, porque no somos perfectos. Y sin embargo, aquí estoy, felicitándote otro cumpleaños, cada uno a un lado de la frontera. Si es que soy así de raro papá…

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Hablar o callar

Podría contar verdades pero sonarían a mentiras si no lo hago con el corazón. Y es que a veces me pierde ser sincero, tanto, que en bastantes ocasiones opto por callar, tragarme esas palabras para no tener que arrepentirme de haberlas pronunciado. Porque uno no se avergüenza de lo que dice sino del momento en que lo dice. Pero el dolor ajeno, y más, si es producido por nuestras lenguas afiladas, no se a vosotros, pero a mi me pesa más que el mío propio. Si, ya se que todos queremos la verdad, o eso decimos, porque si los zarpazos de las palabras y los arañazos del sincero escuecen demasiado, tal vez, preferiría haber seguido en mi ignorancia. Todos somos valientes hasta que se demuestra lo contrario, que es en bastantes ocasiones. Y así andamos, con la eterna disyuntiva de hablar o callar, ser valiente o un cobarde, o viceversa. Supongo que es mejor ser inteligente y aprender a hacer en cada momento lo que corresponda, aunque eso suponga enmudecer sin quererlo. Pero así se forjan las grandes personas, aprendiendo a saber estar en cada situación, aunque sea en silencio. Y es que a veces no hay que despegar los labios, para decir las cosas…

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Toca Domingo

Te vas o me voy, da lo mismo. Lo cierto es que toca de nuevo poner pausa a nuestros encuentros durante la “entre semana” que llega, lenta, inacabable, pero cargada de ilusión, donde cada día que pasa es un cartucho menos para volver a estar juntos. Pero hoy toca Domingo, maldito siempre, el que te arranca de mi, el que te aleja de mis besos y esparce los abrazos, dejando el suelo manchado con los posos de la añoranza. Toca Domingo, traidor de nosotros, empujándonos al abismo, transformando una distancia que no es nada, en un Universo infinito, pero que pasará en un segundo, conforme avancen los días. Toca Domingo, que amaneció contigo pero dormirá sin ti. Toca Domingo, doliendo dentro, pensando y sintiendo a partes iguales, para tratar de espantar esta necesidad de toda tú. Toca, si, toca, como cada semana, sin mas remedio, sin perdón, aunque no queramos, y no me acostumbro, lo siento. Porque verte marchar o tener que irme, cansa, y toca cada Domingo… por ahora…

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