Historias de cobardes

En la retaguardia, a la espera de noticias, pero sin abandonar. No tengo porque dar explicaciones y mucho menos justificarme ante nadie, y conforme pasan los años, menos aún. Con el tiempo aprendes a aceptar que estamos donde estamos por las decisiones que hemos ido tomando y todos esos “Y si..??” que nos asaltan, no tienen ninguna validez, tan sólo dar rienda suelta a un probable presente que jamás se cumplirá. Es lo que ocurre cuando mezclamos anhelos e imaginación, que nos da por soñar otros escenarios donde representar la obra de nuestra vida. Así nos transformamos en héroes, capaces de decir lo que nuestra boca jamás pronunció, atando con nuestras palabras a la persona que perdimos, haciendo lo imposible para que no huyera y así pudiera elegir nuestra compañía con total libertad. Ahí somos invencibles, indoloros, inalterables a pesar de los pesares, e inmortalmente jóvenes. Pero has de saber, que precisamente, nuestras decisiones de cobardes, nos han enseñado todo lo que ahora sabemos. Dejar escapar, soltar, callar, resignarse, rendirse, todas y cada una de estas acciones, nos han hecho fuertes. No pierde el que no arriesga, pero tampoco gana. Y ahora que conocemos las razones, ahora que sabemos los porqués y nos importa sólo nuestra opinión, nos damos cuenta que todas esas historias eran más de valientes, que de cobardes…
A los luchan siempre, ganen o pierdan

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