La bola negra

90 años y estamos a un paso de volver al pasado.

Cuando una película no es solo una película.

Cuando las imágenes cobran vida, iluminando la sala, como lienzos en movimiento, mostrando la Graná que todos soñamos.

Cuando el sonido te atrapa, mullendo tus oídos, entre charlas , gritos, puertas que abren y que cierran, que esconden tras de si lo temido, lo deseado. Disparos, susurros, dolor. Un abanico de ruido limpio, para que la ficción, sea más real.

Cuando la actuación llena, atraviesa, conmueve, irrita, tensa y te hace llorar, entonces, y solo entonces, has vivido lo que la película te ha contado. Has buceado en sus miserias, en las pasadas y en las presentes, te has estremecido con el dolor, y te has conmovido con la belleza. Has cabalgado a lomos de la poesía, descubriendo el mundo a través de sus ojos. Así, has visto lo que fue.

Y entre roces, y la ausencia de ellos, entre deseo contenido, el escondite eterno con su falta de valor, entre juegos y añoranzas, charlas incómodas y versos atemporales, deambulé por una historia que me atrapó desde el primer fotograma, a pesar de la muerte, prendado de sentimiento.

Ahora levanto la vista. Escucho y veo lo que se acerca de nuevo y se que no podemos hacer nada. Nos han vuelto a ganar la partida. Con cantos de sirena, con mentiras. Nos jugamos la Democracia y mucho me temo, que la echaremos de menos, tanto, como a Lorca.

Y es que después de 90 años, estamos a punto de volver al pasado…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Solve : *
16 − 7 =