Una canción

“Hijos de Caín”. Hace tanto de esa canción de Barón Rojo, que casi me parece un sueño. Ya por entonces tenía mis primeras (o segundas, es que hace tanto) crisis de identidad y faltas de cariño, fruto todo, de mis inseguridades y porque no decirlo, de mi puñetero ego. Pero quién no ha pensado alguna vez que sus padres quieren más a sus hermanos que a él? Tuve que lidiar con el exterior pero más aún con el interior, mi interior, y es bastante jodido, os lo dice alguién que lo conoce bien. No he salido mal parado, creo. Mucha culpa la ha tenido esta cabecita que se empeña en mantenerme a flote, tormenta tras tormenta. Pero el hundimiento sería hoy una realidad, sino fuera por mis amigos y familia. Son ellos, los que desde entonces, sin saberlo, hasta hoy, plenamente conscientes, han soportado a este que os escribe. Vuelvo a la casilla de salida con menos inseguridades, más cansado, pero con las mismas ganas, seguro de volver a errar, porque es la única forma de aprender, pero cada vez con menos miedo, porque estoy seguro de que cuando caiga, allí estarán ellos para ayudarme a levantar. Ya no hay inseguridades, ni ego, menos aún miedos. Solo la claridad de quién recuerda con una sonrisa aquella canción.

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Ibizando

Ahora sí. Por fin podemos decir que Pablo se salió con la suya.

Han pasado años desde Benidorm hasta aquí, dejando por el camino la huella de los Pellejeros en distintos rincones: nuestras risas, nuestras ilusión, nuestra amistad. Hemos recorrido tanto en buena compañía, de norte a sur, de este a oeste, tantos y tantos kilómetros como arena tienen las playas de esta Ibiza que nos ha regalado este presidente, que ya toca su fin. Otro deseo cumplido de uno de los nuestros. No, no somos magos, ni genios de lámparas, pero ponemos todo el empeño para conseguir hacer realidad cualquier cosa que deseemos. Porque de eso va esto. De ayudarnos para crear imposibles, de apoyarnos para que ninguno caiga, de tratar de ser más jóvenes por muchos años que pasen, viviendo y disfrutando todo lo que podamos. Por eso cambiamos los vuelos: para tener más tiempo. Por eso nos atrevimos con una aventura más propia de los 20 que de los 50. Por eso amanecimos la noche en un Universo repleto de música. No tiene precio el disfrute, ni pesadez los años, cuando te rodeas de la gente a la que quieres. Y no, no somos los más jóvenes, pero aquí andamos hoy, Ibizando como si lo fuéramos, porque quizás mañana no podamos, porque quizás mañana sea tarde. Hoy es el momento, ahora es el momento. Somos los que somos, y somos lo que somos, sin miedo a mostrarnos, sin miedo al ridículo, sin miedo al que dirán, gente autentica, maduros inconscientes rodeados de personas buscando aún el sentido a la vida, sin saber, que nosotros ya lo encontramos: Lo tenéis justo a vuestro lado.

Desde esta isla que nos acoge, desvelaros que el secreto de la salud está en tener más planes que vida, así que sigamos planeando, sigamos soñando y sigamos viviendo por muchos años más.

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Baeza y su sentir (sábado)

Despertamos la mañana con ochios y café, intentando evadirnos del sol y la calor, paseando Baeza, buscando se centro más sombrío a la búsqueda del Sentirplaza y los grupos que la vestirían.

Llegamos justo con Vuelo Fidji y su potencia. Conexión perfecta con la gente a la que arrancaron del sopor y de sus cervezas para hacerles saltar y bailar. Tiempo bien aprovechado pada todos. Ventura, Sarria y Bea Miau, quizás no sea en ese orden, alumbraron aún más la plaza, llenando cada recoveco con su música, haciendo las delicias de los comimos escuchando música en directo. Por algo este festival tiene algo especial…

Abrió la tarde Blam de Lam, cuando el sol más apretaba. Todos los que no estuvieron, se lo perdieron, pero fueron el mejor preludio para un último día de música espectacular. Alcalá Norte los relevaron, y con sus letras diferentes y su rock intransigente, apuntalaron la tarde para lo que había de venir. Hey Kid, me sorprendió. Reconozco que no estaba entre mis favoritos y destrozó mi previsión. A sus letras íntimas, frescas, sinceras, les imprimió la fuerza de las guitarras que por momentos lo hacía más rockero que popero. Sorpresa mayúscula. Emergió Zahara de la oscuridad, con su vozarrón. Empezó lentamente, pesando más el espectáculo, aludiendo a sus raíces y los sentimientos. Pero una vez desatada, no paró, llevando el show y la música, a su estadio más alto. Legó el turno de Malmö 040 y otra sorpresa. Estos Barceloneses hicieron las delicias del público, asentando aún más su corta trayectoria con unas canciones conocidas por todos, y su sonido pop-rock reconocible. Se atrevieron con “Algo que sirva como luz” de Supersubmarina, homenajeando a la banda en su tierra. Valientes ellos que salieron bien parados. Incombustibles Dorian, con su eterno espectáculo y sus inolvidables himnos. No hubo sorpresa con ellos, que presentaron cada uno de sus temas antes de tocarlos, restándole ritmo a su concierto. Pero son Dorian y gustan, así que todo perdonado. Tomó el relevo Besmaya, y a pesar de su corta trayectoria, pareció que llevaban toda la vida en esto de la música. Gustaron, llenaron y triunfaron. Y otra sorpresa para añadir. Cerraron We are not Dj’s como se merecía un gran festival. Fiesta, baile y felicidad hasta el cierre.

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Baeza y su sentir (viernes)

Aquí, en Baeza, repetimos. Nuestro segundo año y seguimos tan enamorados como el año pasado de esta ciudad y su festival. Un pueblo que llegado el momento, vive por y para la música. No en vano, es la cuna de Supersubmarina.

Llegamos casi directos al recinto ferial y entramos cuando Maren y la tarde casi tocaban a su fin. De lejos, un sonido limpio y una voz dulce para darnos la bienvenida y dar paso a los incombustibles Sidonie, y como siempre, divertidos, ante todo, pero no sólo eso. Nos regalaron sus himnos y nos adelantaron temas de su próximo trabajo.

De los consolidados pasamos a las revelaciones, a la emergencia hecha carne en Querido. Digno hijo de su padre. Otro Ferreiro sobre el escenario, tranquilo, sobrio y muy joven, con un horizonte por pulir y toda una carrera por delante.

Noche cerrada y tocaba Veintiuno. Tan ellos, con ese sonido fresco sostenido en el amor y el desamor. Tan potentes en directo que no dejamos de saltar. Una delicia a tan sólo unos metros de distancia.

Karavana pegaron fuerte (cuando no) desgranando un repertorio que abrió camino a Elyella, que hicieron de la madrugada del sábado algo inolvidable. Sus temas, unos sobre otros, unidos al non stop y el baile sin descanso hasta caer desfallecidos.

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Deseos y pegamento

Prenden las hogueras otro 23 de junio, iluminando la noche más corta del año. Alzan sus llamas el cielo, pidiéndole permiso para devorar los deseos que le lanzan, y tratar así de hacerlos realidad. Ilusiones silenciosas marcadas a fuego. Fiesta y amistad dando voz al silencio, calentando la noche, invocando la magia. ¿Cuántos se cumplirán? Dependerá de la fe que le pongas, de cuánto creas, y sobre todo, de tu valentía al saltar las hogueras.

Y entre tanta devoción, estamos nosotros, reales como el presente que vivimos. Pegamento de tanto, pegamento de tantos. Guardianes de amigos, tesoreros de secretos, cuartadas perfectas para días inolvidables, comprensión sin juicio, y amor incondicional. Cabalgando el mismo concepto de vida, inentendible para unos, inalcanzable para otros, imperdonable para muchos. Silenciosos imprescindibles, uniendo sin alardes para que todo se mantenga en pie, y seguro que no nos necesitan, pero es más bonito con nosotros. Me ves, tal cuál soy, y me respetas, tal cuál soy. Sabes que eres la única que lo hace y sabes que es recíproco. Porque somos tan parecidos que no necesitamos hablar pero si escucharnos. Retroalimentamos nuestros pensamientos, nuestras ideas, con el convencimiento de que hacemos lo correcto, aunque sea incorrecto. Nuestro valor no es solo cuestión de valentía, a pesar de que tengamos que ponerle un precio para que se nos reconozca. Y aunque hayamos conseguido hacer algo normal nuestra virtud, necesitamos que de vez en cuando se nos reconozca. Que nos llamen egoístas si quieren, pero tú y yo sabemos, que para ser feliz y poder hacer feliz, hay que egoistar un poquito. De ahí nuestra luz, de ahí la felicidad.

Llega la noche más mágica, y entre tanto deseo no podía faltar el pegamento.

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Sin ti

Recuerdo que te escribí un 11 de junio. Tu silencio fue preludio de lo que imaginaba, y la certeza, aunque yo no lo supiera aún, de que ya no estabas desde hacía 3 días.

Ayer limpiaba mi casa, y como siempre, al coger el cuadro que me regalaste por mi cumpleaños, lo besé, mientras el dolor de tu ausencia volvía a pellizcar mi corazón. Hay batallas que no podemos ganar, y mira que lo intentaste. Imposibles, que lo son tanto, que ni siquiera la esperanza tiene opciones. Y aquí nos dejaste. La familia, un hijo, y amigos. Esperábamos la sanación de Ynuguanda en un giro final de película. La Gran Belleza, volvería a reír, a jugar con Su y Lápiz. Patricia podría ver crecer a su hijo, y su hijo conocería a la madre que ya no podrá ser. Pero aquel 8 de Junio, te arrancaron de aquí, porque estoy seguro de que no te rendiste.

La música sigue sonando, la vida sigue girando, y el planeta se ha vuelto loco de un año a esta parte. Ojalá estuvieras aquí a pesar de todo, porque en este año sin ti, el mundo se ha vuelto un poquito más feo.

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El año que perdimos la humanidad

Tengo 51 años y la historia la conozco por los libros. Y me da la sensación, quizás porque no viví ciertos hechos en persona, que hay historias que se repiten, como sino hubiéramos aprendido nada. Este año se celebra el fin del Holocausto, donde los nazis quisieron borrar de la faz de la tierra a todo un pueblo. Los judíos fueron víctimas del antisemitismo nazi. Sufrieron el horror de los crematorios, el encierro en campos de concentración hacinados como animales, en un intento por hacerlos desparecer de este mundo. Consecuencias del odio y de lo peor del ser humano. Y son ellos, precisamente ellos, los Judíos de Israel, que han decidido repetir la historia. No, no hay crematorios esta vez, ni campos de concentración, pero empujan a los Palestinos a los rincones de la franja de Gaza y allí los bombardean, cortando el acceso a los camiones humanitarios, matando de hambre a niños y civiles, en un intento por acabar de nuevo con un pueblo entero. Las víctimas de antaño son ahora son ahora los agresores. Es así de simple, por mucho que quieran incluir en la ecuación a Hamás. Hamás no es inocente y deberá pagar como grupo terrorista que es, pero Israel tampoco lo es. Lo peor de todo, es que nadie hace nada, nadie levanta la voz, nadie pone fin. Mientras tanto, Israel mata, se jacta de sus matanzas y se radicaliza cada vez. Aquellos que una vez estuvieron a punto de ser exterminados, hoy exterminan. Lo peor del ser humano vuelve a salir a la luz, y lo hace en el año en que volvimos a perder la humanidad.

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Nuestro festival

El destino nos debía una y nos la pagó con creces. No fue un sábado cualquiera. Este 24 de mayo era la tercera, y fue la vencida. Un regimiento de amigos tras la barra, sobre el escenario, cuidando niños, prendiendo la candela para cocinar, inmortalizando los momentos con su cámara, sirviendo, alegrando, disfrutando. Haciendo otro año, más grande, un pequeño sueño con sus propias manos, tallando deseos con ilusión y pasión, trabajando codo con codo, padres, madres e hijos. Orgullo es lo que siento, felicidad a raudales y apoyo incondicional cuando vimos sobre el escenario a Inma, a Choco y a Javi. Así, tal cual, con sus nombres, porque para nosotros son ellos, nuestra gente, nuestros amigos. Orgullo y felicidad al vernos detrás de una barra evitando colas, sirviendo sonrisas, alimentando pasiones. Se que lo repito una y otra vez, cada vez que puedo, pero recordar es la única forma de no olvidar y de mantener vivos los sentimientos. Pellejeros, pellejeras, indiscubiertos, miamis, viernes al sol, verano azul. Da igual el nombre del grupo, todo se resume en una sola cosa: AMIGOS, de los de verdad. De los que acuden, apoyan y están. Ese es nuestro mayor tesoro, el legado que dejaremos y el ejemplo para nuestros hijos. Sigamos por el buen camino, haciendo grande todo lo que toquemos.

Hay muchos festivales. Más grandes, con mejor nombre, pero ninguno con gente tan maravillosa. Hay muchos festivales, pero éste, es nuestro festival.

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IAD

No hay dos sin tres, ni sueño fácil de conseguir. Encaramos este año la tercera edición del festival Indie al Descubierto con las mismas ganas que el primero. Quizás más, por ese pelín de desilusión que nos embargó el año pasado. Pero aquí estamos de nuevo, con la ilusión por montera y la certeza, de que este año lo vamos a petar. No podrá ser de otro modo cuando hay tantas ganas y esfuerzo invertidos. El trabajo de todos y cada uno de nosotros, esas gotas que forman un tsunami llamado Indiscubiertos. Todo suma, todos aportamos. Esa es la clave para sacar adelante y hacer un poquito más grande cada año, este festival tan nuestro. Y antes de que todo empiece, de que la explanada se llene de música y gente; antes de nuestras sonrisas no cesen y nuestros ojos derramen alguna que otra lágrima; antes de que la magia nos invada; antes, tan solo unos días antes, cerrad los ojos, y escuchad atentamente el sonido del silencio, la calma que precede a la tormenta, la normalidad que da paso al espectáculo. Hoy los nervios fluyen, la ilusión late con fuerza. Hoy estamos a un paso de hacer de nuevo realidad, un sueño. Ojalá nos quedemos cortos, ojalá lo que imaginamos ni siquiera se acerque a lo que será. Ojalá este Indie al Descubierto, no termine jamás.

PD: Recordad, Indiscubiertos: uno para todos y…

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Desde abajo

Ya sabes como va esto papá. Hoy cumplirías años y yo te felicito y te recuerdo. Pero no creas que solo te recuerdo hoy. Pasas tantas y tantas veces por mi cabeza, a pesar de que ya no andes como antes por mi casa. Tu olor, ese que de vez en cuando flotaba al entrar en el piso, se ha esfumado definitivamente. Por él sabía que andabas aún por aquí. Y quizás aún rondes por estos lugares, cuidando, protegiendo y vigilando. Quién sabe…

Lo cierto es que en 6 días, harán 15 años que tu futuro se evaporó. Y es ahora que puedo decir que te comprendo cada vez más. Es ahora que entiendo las razones y imagino los porqués. Es ahora que me duele todo lo que te estás perdiendo y más aún, lo que perdimos. Tienes unos nietos preciosos. Algunos te rozaron y otros llegaron después, pero me hubiera encantado que hubieran conocido al abuelo Santiago. Al de verdad, a la persona que eras cuando no eras rehén del alcohol, al que recuerdo con una sonrisa. Al que me enseñó a jugar al ajedrez, al que aparece entre las letras de Serrat, de Alberto Cortez, de Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina. Al lector, al escritor, al rebelde. Cuanto heredé de ti, hasta esa parte oscura que nos martiriza de vez en cuando. Yo he aprendido a vivir con ella, a aceptarla, a aceptarme, y puedo decir que soy muy feliz. Tu hijo, el nervios, se ha tranquilizado, aunque sigue gesticulando con las manos al hablar, y le cuesta borrar de la mente el día que nos vimos por última vez. Supongo que estaba destinado a que fuera yo el que te encontrara, no en vano, fui la persona que más odió y la que más te quiere. Por eso estas palabras, por eso mis recuerdos, para no dejarte desaparecer con el tiempo y el olvido.

En fin papá, solo que quería felicitarte desde aquí abajo.

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