Brillo cegador. Despierto repuesto después de que el sueño me desconecte unas horas de la realidad y me lleve a cada uno de los pensamientos que se fraguaron durante el día. Renazco cada mañana, ávido de más vida, dispuesto a dar lo mejor, a poner el corazón en todo lo que hago para no tener que arrepentirme de nada que no haya sido capaz de hacer. Despierta conmigo la sonrisa que jamás debió desaparecer, esa que se contagia, y que intenta dar luz a todo aquel que lo necesite. Vuelve a mi la seguridad de mis actos, acertados o fallados, pero decididos por mí. Una seguridad que se trasmite en mis actos. Aún hay miedo, pero lo sobrepasa el valor que ha crecido en mí. Un pequeño Big Bang me ha estallado dentro, creando un Universo nuevo a partir de lo que ya había. Nuevos puntos de vista para los problemas, solucionándolos de manera distinta, pero sobretodo, una nueva fuerza que me atraviesa, haciéndome sentir poderoso. Amanecen nuevos días y aunque el sol se esconda tras las nubes, todo está radiante…