Ya volvió el frío y con él la destemplanza. Arden de nuevo las hogueras que calentarán los hogares, dejando tras de si, aromas de tristeza, esa que acompaña a los días cortos y a la desesperanza. Han desaparecido las sombras, huidas con la luz, en busca de lugares más cálidos donde proyectarse. Hemos vuelto a vestir nuestra piel, abrigándola, para tratar de protegerla del frío y sus arañazos, poniendo parapetos, entre nuestro cuerpo y el mundo.
Ha regresado la suerte, esa brizna que faltaba para que todo fuera perfecto. Súplicas escuchadas, que construirán el puente hacía la tranquilidad, y con ella, el recordatorio, de que lo más importante para uno, es uno mismo. La necesidad de quererse y saber que nadie es tan imprescindible como tu mismo. Ha sido larga la tormenta, pero al final, llegó la calma.
Y trajo Noviembre otro regreso, y como siempre, sorprendiendo. Son ellos, disfrazados de distintos. Nuevos temas, nuevos sonidos, inmejorables letras. Y como de costumbre, hay que escucharlos más de una vez para que penetren y hay que sentirlos para entenderlos. Únicos e inimitables, se han vuelto a hacer con el control de la música, para ralentizar un tiempo, que pasa más rápido escuchandolos a ellos. Ahora toca verlos en concierto, preguntándonos si sabrán encajar su nuevo disco al directo. Estoy seguro de la respuesta, aunque mi boca no la pronuncie…