Sentipensantes

Errores inacabables los de todos, perdones infinitos si no hay maldad en sus hechos. Razones inexplicables para unos y verdades auténticas para otros. Discrepancias entre tu pensamiento y el mío, sin una realidad certera que pueda dar un vencededor a esta lucha de razonamientos. Decisiones que se toman atraidas por sentimientos, y que si las pensaras, jamás se llevarían a cabo. Tú y yo, sucursales distintas de los mismos hechos donde la diferencia es tan grande que a veces nos confunden. Podría decirte que no lo siento y te mentiría, porque hacer de padre, mucho antes de tener un hijo, me hizo quererte más, que a mí mismo. Apoyo incondicional, sin esperar recompensa, tan sólo porque eras tú, no me hacía falta nada más, y jamás pensé que mis decisiones fueran un error, por mucho que te equivocaras. Pasa el tiempo pero nada ha cambiado. Sigo donde mismo, metiendo la pata, pero conociendo mi norte y reconociéndote en cada decisión que tomas. Intentando fallar lo menos posible (aunque no lo creas) y buscando una felicidad que parece que todos merecen menos yo. Somos lo que somos, condenados a vivir con nuestras personalidad de por vida e intentando buscar ese equilibrio que nos proporcione estabilidad. Es así de simple. Intentaremos no quebrar nada, que todo quede como está, para secar todas esas lágrimas que se derramaron entre los sentimientos y los pensamientos…

A Javi, el hermano más pequeño, por encontrar la paciencia…

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