Vacaciones

No es 1 de Enero y empieza un nuevo año. Cuando el ecuador de Agosto llega de nuevo escoltando a la Virgen, caemos rendidos en brazos del descanso, que tras meses de trabajo merecemos y necesitamos a partes iguales. Agotamiento extremo en la recta final tras meses de lucha sin cuartel y de obligaciones infinitas. Tensiones acumuladas que procuramos relajar pero que sin querer explotan causando ese daño que evitamos sin más remedio durante el resto del año. Volvemos a cerrar una etapa para poder iniciar otra en la que no queremos pensar, pero que sin remedio tendremos que afrontar. Pero durante estos día el ocio será nuestra tarea diaria. Las prisas, el orden, las obligaciones, todo aquello que conforma la rutina, lo encerraremos tan lejos que olvidaremos que existe para abandonarnos al relax y la tranquilidad del desorden de la improvisación, del no saber que hacer hoy y por eso no hago nada, de planes inexistentes, de darte esos placeres de los que durante tantos meses has renunciado. Las vacaciones huelen a ti, al disfrute que has ido acumulando y que ahora toca gastar.

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