Algún día, cuando todo esto pase, tal vez comprenda porque no fuí capaz de retenerme a tu lado. Como conseguimos atarnos tanto que nos afixiamos y ahora tengo que buscar aire sin sabor a ti. Tenías esa mirada que me hacía temblar el alma, a veces de Amor, a veces de miedo. Eran tus debilidades las que te acercaban a mi, alejándote cuando más fuerte te hacías. Subías y bajabas. Entrabas y salías de mi corazón, en un tira y afloja, que me enloqueció por completo, sin llegar a saber jamás, si me querías a tu lado o no. Me deshice por tí, hasta tal punto, que ni yo me conocía. Y fué entonces cuando decidí ser egoísta. No era justo, pero debía salvarme. Y no creas que el dolor ha pasado, tan sólo estoy aprendiendo a vivir con él hasta que logre olvidarlo. No hay cosa más dolorosa que pudiendo estar contigo deba elegir, alejarme de tí. Puede que algún día comprenda…